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¿Escuelas de ciudadanía: prácticas creativas y desbordantes? • Tomás R. Villasante

¿Escuelas de ciudadanía: prácticas creativas y desbordantes?

Tomás R. Villasante

Haraway, como muchas feministas, parte del “conocimiento situado”, y en cuestiones de auto-formación en grupos parece muy conveniente tocar estos aspectos de las vidas que son más cercanas y cotidianas. Por eso para empezar esta reflexión lo hago desde las preguntas que me sigo haciendo sobre los éxitos en los que participé de alguna manera (encontrando que algo funcionaba) y de cómo se produjeron los fracasos que nos han ido sucediendo en las historias más cercanas. La gran Historia se mueve en siglos y la dejo para quienes quieran debatir sobre ideologías que justifiquen a cada cual (cada uno/a tenemos una formación que nos da unas seguridades…). Pero me parece preferible empezar por plantearnos preguntas sobre algunos éxitos que sin embargo apenas son considerados y replicados, y desbordan a las realidades que nos oprimen, pero con el tiempo se desnaturalizan y/o se va olvidando lo que se avanzó colectivamente.

Jugar a figuras de cuerdas…, fracasar y a veces encontrar algo que funciona… transmitir conexiones que importan, … el juego SF de la respons-habilidad

(Donna Haraway)

¿Qué podemos aprender ahora sobre nuestras “transiciones”?

¿Qué aprendimos con la llamada “transición política” del franquismo a la homologación con las democracias europeas? y ¿cómo se frenó el empuje que venía del 68 y que en los 80 se fue descafeinando? Buen arranque para entender el paso de las movilizaciones populares que duraron años hasta lo que se llamó el “desencanto” para nuestra generación. La fuerza de los movimientos autoorganizados durante la dictadura, sobre todo con las generaciones de jóvenes en los años 70, se manifestaba en actividades semi-legales o ilegales en fábricas, en los barrios o en las universidades, que son bien conocidas (a pesar de que alguno cuenta que el rey o los partidos fueron los que decidieron el cambio). Los gobernantes estaban muy asustados por las movilizaciones populares. Por arriba se hicieron pactos, pero era en la vida cotidiana donde se palpaba la inquietud por los cambios necesarios.

Las “comisiones obreras” no eran un sindicato como hoy lo conocemos, sino grupos de activistas locales (no legales) que usaban leyes franquistas para desbordarlas desde dentro, que convocaban asambleas por problemas muy concretos, el “conocimiento situado” con el que aprendimos. Desbordábamos las Asociaciones de Vecinos legales y algunos grupos de activistas en barrios se convirtieron en “escuelas de ciudadanía”. Las organizaciones se iban construyendo desde abajo, y los partidos (clandestinos y minoritarios) iban aprendiendo (no al revés) de lo que crecía en barrios y fábricas. Algunos partidos supieron aprender de lo que estaba pasando, y pudieron ir estableciendo redes entre unos movimientos y otros, también con los movimientos universitarios, los de mujeres, o con los ecologistas que empezábamos entonces, etc.

Pero las diferencias entre lo que se cocía en las bases autoorganizadas y las direcciones de partidos es un dato a tener en cuenta y de ahí vienen varias consecuencias. Los partidos llegaron a formar la Plata-Junta como forma de negociar con el Gobierno. Pero las “escuelas de ciudadanía” estaban en barrios, fábricas, universidades, iglesias de los curas progres. La diferencia estaba entre las direcciones, las movilizaciones y la autoorganización, ya que no es lo mismo cada elemento y sus relaciones. Las movilizaciones fueron posibles desde abajo por la autoorganización (muchas veces sin pedir permiso), pero ya en la “transición” se fue cambiando (tras la legalización de los partidos) a que “lo electoral para llegar al poder” era la clave, y las Comisiones se tornaron en un Sindicato a la europea, las Asociaciones de barrio se fueron perdiendo (dirigentes presentándose a concejales por los diversos partidos), etc.

Se consiguieron buenos avances económicos y sociales, pero a finales de los años 80, ya ni el gobierno del PSOE hizo caso a una gran huelga general en todo el estado, o donde había una consigna de “OTAN NO” se pasó a entrar en la alianza militar dirigida por EEUU. Los años de las “escuelas de ciudadanía” de una generación dieron paso a la desorganización de los movimientos de base popular. Los éxitos conseguidos desde abajo (y con víctimas) pasaron a atribuirse a personajes singulares por parte de los medios de comunicación. Esta es una historia de éxitos, de desencantos y posteriores abstenciones en las sucesivas elecciones. ¿Qué podemos aprender en la formación de estas prácticas y cambios importantes? Algunos vivimos la desarticulación de las bases populares y preguntamos sobre cómo las “respons-habilidades” no se fueran a frustrar de nuevo para otra generación entera.

En 4 libros reflexionábamos sobre lo aprendido y olvidado. “Los vecinos en la calle” (1976) sobre movilizaciones y democracias participativas de base, “Hacia una ciudad habitable” desde el ecologismo eco-social (1982), “Comunidades locales” (1984) tesis introduciendo metodologías de investigación-acción, y “Retrato de chabolista con piso” (1989) escrito colectivo sobre la remodelación de barrios chabolistas con la gran lucha vecinal, que no se consiguió generalizar a otras ciudades. En todos ellos está lo que disfrutamos haciendo las transiciones con los movimientos sociales, con esfuerzos y resultados palpables, lo que se pudo aprender por quienes participamos, pero también la otra versión desde los poderes de quienes contaban la Historia que se debería tener en cuenta en los medios.

¿También experimentamos en otros países el éxito-desencanto?

El imperativo Ético: Actúa de tal forma que aumentes el número de alternativas. El imperativo Estético: Si deseas ver (conocer) aprende cómo actuar

(Von Foerster, 1981)

Desde finales de los años 80 (movilizaciones contra la OTAN y la gran Huelga General en las Españas) ya los gobiernos habían desencantado a unos y neutralizado con su versión a los demás. Desde América Latina nos preguntaban cómo se había llegado al socialismo sin rupturas y de forma tan ejemplar. Nos fuimos con la “metodología de redes y conjuntos de acción” a explicar que no había socialismo y que debíamos aprender de las organizaciones de base si se querían “democracias participativas”. Incluso que con muchas movilizaciones no era suficiente, pues la clave está en que permaneciese la pluralidad de organizaciones surgidas desde abajo. Las movilizaciones suelen desbordar a los movimientos que se han burocratizado, pero para que surjan es preciso que sea activa la vida de “grupos motores” desde la vida cotidiana (1994, “Las ciudades hablan”, libro colectivo sobre redes de barrios en Caracas, Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires y Salvador de Bahía).

La visión de aquellas autoorganizaciones latinas dio paso a dos libros en “Cuatro redes para mejor-vivir” (1998), que mostraban métodos para construir ciudadanías desde abajo. El cambio de siglo en varios países del continente dio éxitos labrados por varios movimientos sociales y movilizaciones, incluso con Gobiernos y Constituciones más democráticas y que daban la razón a las luchas populares (y sin partidos clásicos). Desde 1996 un Máster en la Universidad Complutense de Madrid (luego en Barcelona, Bilbao, Sevilla, Tenerife, Ecuador, Perú y Chile) nos enseñó resultados: que eran viables las metodologías participativas para autoorganizarse en los barrios, en las cooperativas, en los movimientos, en los municipios, y hasta en regiones y estados. En el Estado de Kerala (33 millones de habitantes, India) desde 1996 hasta hoy está la experiencia de mayor éxito en democracias participativa (2011, libro con Rosa Pinto “La democracia en marcha”). Los Foros Sociales Mundiales de Porto Alegre venían a refrendar que “otro mundo es posible” si se partía de las “escuelas de ciudadanía”, de las “economías solidarias”, los “presupuestos participativos”, etc.

La cuestión era que en el cambio de siglo los avances y éxitos que se iban consiguiendo no se mantenían más allá de un tiempo. Algunos factores desde los poderes dominantes de la economía y la política consiguen desanimar a los “grupos motores” de la base social para que dejen de ser la fértil cosecha que nutre los cambios en las sociedades. Una investigación de 2 años me llevó a preguntar “¿por qué los grupos de base hacían lo que hacían?”. Pero la primera sorpresa fue que la gente se extrañaba de tal pregunta, pues no se la suelen hacer y ven que es natural en sus actividades habituales los “disfrutes y desbordes” con lo que están haciendo, como el título del libro de esa amplia investigación participativa (2006, “Desbordes creativos”). Las “escuelas de ciudadanía” eran y son la educación informal tanto en Salvador de Bahía, Montevideo, Cuernavaca (México), Cuenca (Ecuador), o en Madrid (desde culturas muy diferentes) para la autoorganización de lo popular.

Desde los Presupuestos Participativos de Porto Alegre (casi millón y medio de habitantes) y desde el Estado de Rio Grade do Sul (casi 12 millones) se generalizaron por todo el mundo su forma paralela de toma de decisiones democráticas desde iniciativas de la base social. Y en nuestro caso los apoyamos en varios municipios, destacando el caso de Sevilla con muy buenos resultados en los barrios: tuvimos que pasar de las primeras asambleas de Distrito a una veintena de Grupos Motores y asambleas por barrios (se llenaban de gente y hubo que descentralizarlas). A escala general consiguieron el carril-bici de toda la ciudad, y para cada barrio muchas mejoras. Aunque las peleas externas e internas en los partidos acabaron por descafeinar lo que se estaba avanzando. Y quienes dicen controlar las claves de la Historia hicieron fracasar las buenas iniciativas de la gente implicada de base.

Todos proclaman las democracias participativas en los programas, pero en las prácticas se olvidan de aplicaciones consecuentes. Solo en las movilizaciones de los “indignados” que se dieron más tarde se notó la huella de estas “escuelas de ciudadanía”. Podemos aprender en Andalucía, en los Andes, o en India, con prácticas muy concretas, y cuando los problemas se vuelven a incrementar, aparecen los “disfrutes y desbordes” con los “grupos motores”, que de nuevo sirven para resolver lo que está al alcance de la mano. Se basan en confianzas que se van curtiendo con las practicas más que con los discursos. Aprendemos la lección de que los liderazgos pasan, pero en las “retaguardias” despierta el afán transformador cuando los problemas concretos aprietan y cuando se han cultivado los campos con prácticas vivas que nos convencen.

¿Es tan difícil aprender de lo que se comprueba que sale bien?

Las crisis se van sucediendo desde el descalabro de la economía mundial (en 2007-8) a la pandemia (2020), los datos de la aceleración del cambio climático (cumbres mundiales que apenas comprometen en la práctica), al orden internacional neo-conservador con guerras y amenazas de nuevos imperialismos (incluso telemáticos). Las nuevas generaciones sienten que están viviendo peor que sus familias de origen. En varias partes del mundo saltaron los movimientos “indignados”, y de nuevo se demostró que desde las bases sociales hay una capacidad de resistencia, de protesta, e incluso de organización a pequeña escala como un resultado de las movilizaciones (numerosos grupos motores de innovaciones ecológicas, de feminismos, de economías solidarias, etc.) Pero también aprendimos que la capacidad para articular las iniciativas de base con capacidad transformadora a escala de países y regiones aún no está tan madura. Algunos liderazgos aprovechan estas movilizaciones y sobrepasan los intentos de construir movimientos inclusivos (¿con “escuelas de ciudadanía”?), y suelen durar lo mismo que sus “personajes”, que acaban por superar a sus propias personas.

Los libros “Redes de vida desbordantes … desde la vida cotidiana” (2014) y “Democracias transformadoras” (2017) fueron intentos para seguir aprendiendo de prácticas con sectores de base y hacer propuestas superadoras. Sobre todo, en lo que pudimos participar con los “municipalismos” que fue el gran éxito en las ciudades españolas de 2015, y que podría ser una buena base para unas “escuelas de ciudadanía” que posibilitaran las transformaciones a una mayor escala. Pero de nuevo hubo quien no aprendió de los propios éxitos, que sería lo mínimo, sino que tampoco se hicieron autocríticas tras los mediocres resultados electorales que se vienen cosechando por los políticos desde aquella experiencia. Las “mareas” de los diversos sectores como nuevos movimientos iniciaron un buen camino, y los círculos en los que se apoyó el primer Podemos tenían esa potencialidad de autoorganización, que cuajó en los municipalismos con los que conquistamos gobiernos locales.

Hay metodologías “co-labor-activas” para construir democracias participativas que desde décadas se vienen usando en los movimientos sociales más potentes en el mundo. Para los municipalismos pudimos usar algunas en varias ocasiones. Por ejemplo, en la redacción del programa para Ahora Madrid, en una mañana nos reunimos todas las tendencias (personas de Ganemos con tendencias dentro de IU, de Podemos, independientes, etc.). De allí salió una base de programa, en que cada subgrupo temático pudo consensuar unos mínimos que sirvieran para presentarse a las elecciones. Varios de los concejales electos, que salieron de unas votaciones abiertas, el programa lo fueron conociendo al asumir sus cargos. Desde la tradición de los partidos clásicos la construcción de los Presupuestos Participativos o de los Foros Sociales tardaron en entenderlo y aplicarlo convenientemente. Apoyamos en varios municipios, pero apenas se pudo aprovechar para aprender con “escuelas de ciudadanía”. Ni los técnicos municipales lo favorecían ni la inexperiencia de las concejalías dio para ir más allá de protagonismos personales.

En Canarias iniciamos en varias islas talleres con metodologías participativas, y al menos en 4 islas pudimos hacer unos “mapeos estratégicos” para decir desde las bases cuales eran las Ideas-Fuerza a movilizar y cuáles las alianzas de movimientos (y de partidos) que podían impulsar lo acordado. Las “escuelas de ciudadanía” con métodos participativos los “grupos motores” de base las aprecian bien en donde las hacemos, la gente sale decidida, pero luego desde las direcciones partidistas plantean otras prioridades. Y esto es la experiencia de años con diversos partidos de casi todos los colores (y mejor no señalar a ninguno en especial). En Canarias también acordamos con 4 partidos reuniones durante 4 meses, con la presencia en los talleres de grupos de base de movimientos sociales, con métodos participativos: hicimos un Manifiesto que suscribieron más de 500 personas, y en la revista El Viejo Topo contamos estas metodologías. Tras el verano las disputa por las listas acabó con la iniciativa.

Otro caso concreto que hubiera posibilitado “escuelas de ciudadanía” participativas con “escuchas generadoras” pudo iniciarse con Sumar, con su primer equipo y planteamientos. Decían que se trataba de escuchar a la sociedad civil y que un frente inclusivo debería tener un 70% de sociedad civil y un 30% de partidos. Les planteamos la experiencia canaria, hice una ficha para los 35 grupos con los que nos reunimos en septiembre, pero no se siguieron las escuchas generativas ni en estos grupos temáticos ni en los territoriales. Unos pocos de los grupos hicieron un buen trabajo, pero no hubo una continuidad. Aparece la democracia participativa en los discursos, pero en las prácticas de base solo se confía en los tirones de tipo electoral (sondeos, preguntas y votaciones plebiscitarias, etc.) Como tienen miedo a la gente y sus iniciativas, quieren mantenerse en el poder, y no en la tarea de ejecutar y rendir cuentas, y acaban siendo más “personajes” que personas.

¿Nos faltan “respons-habilidades” co-creativas ante la I.A.?

“…la interacción de actores… amigable inversión de la Inteligencia Artificial… Más allá de la Teoría de la Conversación… Teoría de la Interacción de Actores.

(Gordon Pask, 1993)

Estas citas de Von Foerster y Gordon Pask están en Delgado y Gutiérrez (1995) un libro en que planteábamos avanzar “De los movimientos sociales a las metodologías participativas”: Las movilizaciones sociales son motores de cambio por lo que persiguen conseguir. Intentan ser movimientos autoorganizados para una mayor continuidad, pero a veces se encorsetan y no relanzan las movilizaciones transformadoras, y se agotan en peleas internas y en formas burocráticas, etc. Los movimientos educativos, como los sindicales, vecinales, ecologistas, feministas, etc. (y los partidos) también caen en estos vicios. Vienen bien estas dos citas, para fomentar cómo aumentar el número de alterativas más que seguir un ejemplo desde la ética y estética del “modelo de las vanguardias”. Actuar para conocer, o sea, pasando de las conversaciones a la interacción de actores, pues para conocer mejor es bueno aprender a actuar en “escuelas de ciudadanía” desde procesos creativos y “co-labor-activos”, que es lo que venimos argumentando.

Estamos en los tiempos del Big Data y la llamada Inteligencia Artificial. Hay formas para actuar y conocer, y abrir nuevas alternativas. Se concretan no solo con las herramientas educativas tradicionales, sino contando con nuevos modos participativos. Los Data Center reúnen una gran información de todo el mundo manejados por poderes transnacionales. En estos lugares se van acumulando datos de todas las transferencias y comunicaciones que se van produciendo, y desde esos poderes informáticos y económicos se promueven con I.A. ¿Pero se están regulando democráticamente esos poderes de la información y de la difusión técnica de lo que es y no es verdadero? ¿Ante nuestras preguntas legítimas sobre cualquier tema se nos contesta con una “verdad”? ¿Entrenada por quién?

El padre de la cibernética de segundo orden, Heinz Von Foerster, ya nos enseñó que hay unas preguntas legítimas y que otras son preguntas ilegítimas. Las legítimas son las que nos hacemos para hacer avanzar el conocimiento y la acción en temas que aún no sabemos, y en los que podemos avanzar mediante las inteligencias co-labor-activas. Y nos hacen preguntas ilegítimas cuando alguien tiene una respuesta ya prefabricada y trata de difundir y examinar a los demás sobre su conocimiento. Desde los conocimientos técnicos de algunos poderes es fácil poder usar el tecno-populismo frente a la “ignorancia y miedos” de la gente común. La revolución cibernética, y su último avance con la llamada Inteligencia Artificial, trae la magia de lo inevitable y de milagros fastuosos en los que debemos creer. En Europa se está tratado de legislar sobre los usos de la I.A. y cada vez hay más voces científicas que, sin negar que es un medio muy interesante para usar, hay también diversos retos y peligros que tenemos que prevenir socialmente.

Pero podemos avanzar con unas preguntas legítimas: 1) ¿Los materiales que precisa usar la IA para poder desarrollarse son abundantes? ¿Hay un componente de crisis de materiales extractivos necesarios, que hará muy difícil pensar en un desarrollo masivo de la IA? La lucha por las patentes y por los materiales básicos sigue y va a provocar nuevos conflictos, incluso guerras 2) ¿Qué va a pasar con los empleos que van a ser sustituidos por las máquinas? La población mundial aún sigue creciendo y los puestos de trabajo se van reduciendo. Más bien se van observando tendencias a la polarización entre las tareas y los trabajos precisamente con el manejo de las nuevas tecnologías en el mundo. 3) ¿Podemos saber quién manda a los “entrenadores” de las máquinas de datos, y quién hace las propuestas que nos llegan como “objetivas”? ¿Quién va a tener el control y poder de decidir sobre el uso de tecnologías, que pueden alterar las conductas de miles de personas, haciendo parecer reales cosas que son “necesidades” solo desde entrenadores de la IA? Grandes trasnacionales ya tienen un poder superior a muchos estados, o incluso estos son aliados de estas mega-empresas. 4) ¿Qué pasa con nuestras culturas si con el Big Data y con la IA se van a quedar fuera de juego o no?

Alfabetizarnos ante estas nuevas técnicas exige preguntas, más acá y allá de suponer que las técnicas son buenas o malas en sí mismas. Para Ana María Valle (Valle, 2023) el “GPT” no deja de ser lo que indica su propia definición “Trasformador Pre Entrenado Generativo”. Se van acumulando y transformando las informaciones previas, de una forma entrenada (¿pero por quién?), para facilitar procesos generativos (¿para qué?). Es “un instrumento amigo para este nuevo mundo que se abre, pero para crearlo y recrearlo”. Y eso exige “preguntas sobre las preguntas y las respuestas”. La cosa es quién hace las preguntas y el entrenamiento. Con tantos datos se puede hacer pedagogías y activismos con preguntas legítimas, pero también como preguntas y respuestas ilegítimas. Se trata de plantear preguntas legítimas y tener una voluntad colectiva frente a quienes nos vienen con respuestas prefabricadas y con datos que “responden a preguntas inexistentes para la gente”, nos lo dicen Freire y Faundez en “Por una pedagogía de la pregunta” (2014).

¿Desde los saberes situados ecofeministas qué retos urgen?

“Los juegos mundiales requieren colaboraciones simpoiéticas ingeniosas que junten cosas como plataformas de juegos de ordenador y personas que los diseñan, narradores indígenas, artistas visuales, escultores y fabricantes de títeres, jóvenes expertos en cultura digital y activistas comunitarios”

(Donna Haraway, 2019)

Debemos aclarar que Haraway es una feminista muy reconocida y una ecologista aún más radical. “Colaboraciones simpoiéticas” viene a situarnos en aprender de la propia naturaleza y sus formas de vida, de sus resistencias y resiliencias, de tiempos largos, de conocimientos situados y enraizados. También rebajando la prepotencia humana ante los fracasos que nos son tan naturales y poder encontrar las conexiones que importan en la complejidad. Juega a precisar nuevos conceptos en sus enfoques más fundamentales, pero además como bióloga convive con Lynn Margulis, Isabelle Stengers, Bruno Latour, etc. y también con Comunidades por una Transición Justa (en la que algunos andamos experimentando). Hay que “Seguir con el problema” (2019) de las crisis ecológicas, de la explotación del capital, de las guerras que nos amenazan, los autoritarismos renacidos, pero construyendo barreras protectoras para “El mundo que necesitamos” (2020): “Lo que yo propongo es una especie de “simpoiesis”, en un sentido mundano, para hacer frente a los peligros que vivimos de verdad. Y me niego a hacerlo de una manera exclusivamente crítica o denunciadora. Al contrario, propongo hacerlo mediante una práctica continua de alegría arriesgada.”

Terry Eagleton comenta en un libro sobre “Walter Benjamín” (1998) que “el humor es un concepto poco frecuente en el marxismo y menos en la melancólica obra de Benjamín”. Y lo que propone es recuperar de Bajtín sus propuestas sobre los carnavales, y de Brecht el teatro vinculado a las vidas cotidianas. O sea, la “parodia grotesca” … “una incesante actividad de disfraz e inversión… “mal-leyendo” los textos y haciendo que las oposiciones binarias se colapsen en una creciente oleada de ambigüedad… El carnaval es más que deconstrucción. Igual que en Brecht, sus efectos de distanciamiento reconstruyen a la vez que deconstruyen … La risa del carnaval es tanto burla como solidaridad plebeya”. Las metodologías usadas en Talleres de Creatividad Social sacan contradicciones de la vida cotidiana (con fotos, frases, etc.) para desbordar los dilemas en que nos quieren meter los poderes alienantes.

No es blanco ni negro, pues hay otras posibilidades (ocultas porque no se atreve la gente) pero siempre hay quien hace preguntas de fondo para afirmar que no es ni lo uno ni lo otro. Y salen las preguntas legítimas: unos dicen un poco de cada, otras personas apuntan a sumar aspectos positivos de cada contradicción. Estos juegos con “multilemas” (Galtung, Ibáñez, etc.) sacan las opiniones de fondo y van cambiando según las dinámicas de los grupos. En las prácticas de las Asambleas Deliberativas con mini-públicos (grupos reunidos por sorteo en debates con profesionales) aunque se planteen dilemas simples, la gente tiene tiempo y saca muchos matices y posturas superadoras. ¿Con la IA podemos hacernos preguntas que vayan más allá de considerar buena o mala una posición? ¿qué margen de co-creatividad y saber situado podemos conseguir?

Joan Subirats en las Jornadas de CLACSO en Bogotá sobre Data Center e IA nos recordaba que no se trata de “discutir la IA, sino de hacer”: dio datos de lo que ya se conoce como las cuatro preguntas que nos venimos haciendo sobre la I.A.: problemas de materiales básicos y agua, pocos puestos de trabajo, sin iniciativa y controlados, la información a gran escala con poderes nada democráticos, y la generación de “verdades universales” frente a las culturas complejas y creativas. Pasó a las alternativas en juego, ponerse (si es necesario con jóvenes expertos) a hacer uso de la IA desde abajo, desde grupos motores y movimientos. Podemos concluir con “escuelas de ciudadanía”, “interactuación de actores”, “aumentar el número de alternativas”, y pasar a “actuar para conocer”, con “alegría arriesgada”, y “que nos quiten lo bailao”. Satisfechos saliendo de las cuatro paredes del aula por ejemplo en lo educativo para hacer prácticas con preguntas legítimas sobre la vida común de las localidades.

¿Y si añadimos algunas metodologías participativas?

Por nuestra parte copio de nuestro último libro en abierto (2025, Transducir: estrategias y desbordes) dos cuadros para que cada “escuela de ciudadanía” pueda hacer sus “preguntas legítimas” frente a los dilemas que nos presenta la sociedad actual, frente al edadismo como al patriarcado, que no dejan de tener la misma raíz. En cada etapa de la vida con sus cambios biológicos, aparecen nuevas “relaciones operativas” en cada generación, desde cada una de esas situaciones es posible hacernos nuevas preguntas, en “escuelas de ciudadanía”, para construir estrategias co-labor-activas y conceptos eficientes, que den cuenta de los avances que vayamos consiguiendo en cada situación concreta, para mayor satisfacción propia y con algunos resultados sociales satisfactorios ante las necesidades planteadas.


Etapas

Además de las preguntas que revalorizan lo que desde cada edad podemos aportar a lo colectivo, también frente al patriarcado podemos hacernos preguntas de éticas, saltos autoorganizativos y procesos desbordantes, con las autoras y metodologías que hemos venido usando en nuestros procesos participativos:


ÉTICAS SOCIOPOLÍTICAS “TRANSDUCTIVAS”

SALTOS MICRO-MACRO “AUTOORGANIZADOS”

PROCESOS SOCIALES “DESBORDANTES”

Frente a “determinismos lineales causa-efecto”, “LA MUJER NO NACE, SE HACE”: (y el hombre también) con Analizadores (históricos y construidos), Sistemas Emergentes (De Beauvoir, Haraway, Braidotti, Federici, Guattari, etc.)

Autorreflexión grupal con Sociodramas, Derivas…

Frente a “estructuras del poder patriarcal” individualizador, “LO PERSONAL ES POLITICO”: ESTRATEGIAS con los ENTRAMADOS COTIDIANOS desde el “análisis de redes” (Bott, Dominelli, MacLeod, Gutiérrez Aguilar, Freire, etc.) Mapas estratégicos: “conjuntos de acción”

Frente a la “neutralidad de la ciencia”, más allá de las “distancias sujeto-objeto”, EMOCIONES Y CIENCIAS desde la PRAXIS (implicación en acción-reflexión-acción), (Shiva, Mies, Fox Keller, Knorr Cetina, Galceran, Verden Zöller-H. Maturana, etc.) Negociación y estrategias transformadoras e integrales

Frente a la “simplificación de la dialéctica de los medios”, “ESCUCHAS” “HACERES” y “DECIRES” de la “comunicación y la auto-formación-acción”. (Rivera, Montero, Reguillo, Braidotti, Galtung, etc.) Superar dilemas con Multilemas.

Frente a lo “patriarcal y de ancestros autoritarios”, “SUJETOS EN PROCESOS” GENERACIONALES desde el E.C.R.O. al R.O.C.E. (Kristeva, Hernando, Rolnik, Quiroga, Pichón Rivière, etc.)

Procesos con Talleres de creatividad social

Frente a las “explotaciones y neocolonización elitista” MOVILIZACIONES con “GRUPOS MOTORES CUIDADORES” desde los movimientos inclusivos. (Luxemburg, Davis, Spivak, Carrasco, Gutiérrez Aguilar, etc.) Grupos motores, y reparto de poderes.

Frente a las “post-verdades” de los medios dominantes, “ASTUCIAS/DESBORDES” “REVERSION POPULAR”, desde autoorganización de base, “Buen Convivir”, (Juliano, Izquierdo, Sabadell, Zibechi, Vega, Comunidades en Transición, etc.) Grupos inteligentes. Disfrute y ejemplos del “buen convivir”.

Frente a los “elitismos” y los “sectarismos”, “AUTOORGANIZACIÓN” CO-LABOR-ACTIVA desde INICIATIVAS DE BASE con movimientos. (Henderson, Olstron, Wainwrigth, Harnecker, M.E.R.Palop, Mov. Chipko, Estado de Kerala, Mov. Pro Comunes etc.) Asambleas participativas con grupos de tareas operativas

Frente a “financiarización”, y la “dictadura de los mercados”: “LA VIDA EN EL CENTRO”: SUSTENTABILIDADES y ECONOMÍAS SOLIDARIAS con la economía feminista, ecofeminismos, y la agroecología. (Shiva, Pérez Orozco, Tiriba, Herrero, Laval y Dardot, etc.) Planes de Acción Integrales y Sustentables

Reelaborado desde un artículo de Villasante y Hernández (2020) en Tendencias Sociales. UNED, y se puede descargar en abierto y más amplio en Villasante, T. R. (2025)


Podemos explicar estos nueve saltos y dispositivos anti-patriarcales que nos parece que suelen diferenciar un proceso (hecho con garantías metodológicas) de otros, hechos con más voluntad y buena intención que conocimientos de los problemas que suelen surgir. En las “escuelas de ciudadanía” cada cual se reformula las preguntas que se vienen haciendo desde estas autoras y autores, pues no se trata de aceptar sin más sus postulados sino más bien sus inquietudes, pues las respuestas hay que construirlas en cada situación concreta y desde las inteligencias colectivas en presencia. Lo mismo que si se quiere descargar el libro que cito con estos y otros cuadros y esquemas, para aprovechar más las preguntas que las líneas de respuesta. Esto se puede hacer sin costes en Fundación CREASVI (publicaciones) o en Biblioteca CLACSO, y elegir algún tema que interese en cada situación.


Referencias bibliográficas:

Bajtín, M. (1974) La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Barral. Barcelona

Delgado y Gutiérrez (1995) Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. Síntesis. Madrid.

Eagleton, Terry (1998) Walter Benjamin. Cátedra. Madrid.

Fals Borda, Villasante, et al. (1993) Investigación-acción participativa. Documentación Social nº 92. Madrid.

Foerster, Heinz (1981) Observing Systems, en Delgado y Gutiérrez (1995) Teoría de la observación, en Métodos y técnicas… obra citada

Freire y Faundez (2014) Por una pedagogía de la pregunta. Siglo XXI. Argentina.

Haraway, Donna (2019) Seguir con el problema. Consonni. Bilbao.

Haraway, Donna (2020) El mundo que necesitamos. Icaria. Barcelona.

Ibáñez, Jesús (1992) El debate metodológico. En Reyes, R. (ed) Las ciencias sociales en España. Editorial Complutense. Madrid.

Nuñez, Carlos (1989) Educar para transformar, transformar para educar. Alforja. Costa Rica.

Pask, Gordon (1995) Metodología participante con rigor. Cap. 20 en Delgado y Gutiérrez Métodos y técnicas…obra citada.

Pask, Gordon (1979) Teoría de la conversación. En Ibáñez, Jesús (1990) Nuevos avances en investigación social. Suplementos 22. Anthropos. Barcelona.

Pinto, Rosa/Villasante, T. (2011) La democracia en marcha. Kerala. El Viejo Topo. Barcelona.

Subirats, J. y varias (2025) Inteligencia artificial, ciencias sociales y pensamiento crítico. Video descargable en Diálogos Magistrales en CLACSO.

Stengers, Isabelle (2017) En tiempos de catástrofes. Futuro Anterior. Barcelona

Valle Vázquez, Ana M.ª (2023). ‘Alfabetització técnica i pedagogía de la pregunta. La vida entre Simondon y Freire’. En: Alfabetizació, salut i emancipacions. Ana M. Valle Vázquez, Marco A. Jiménez García, Agustí Pascual Cabo, Marina Aparicio Barberán, Iolanda Corella Llopis, Paqui Borox López y pep aparicio guadas. Publicaciones del Instituto Paulo Freire. Xàtiva.

Villasante, T. R. (2025) Transducir, desbordes y estrategias. Las matrices en ciencias, con grupos motores y feminismos, para democracias y procomunes. CLACSO, descarga virtual.

- (2017) Democracias transformadoras. El Viejo Topo. Barcelona.

- (2014) Redes de vida desbordantes. La Catarata. Madrid.

- (2006) Desbordes creativos. La Catarata. Madrid.

- (1998) Cuatro redes para mejor-vivir. Lumen-Humanitas. Buenos Aires.

- y varios (1994) Las ciudades hablan. Nueva Sociedad. Caracas.

- y varios (1989) Retrato de chabolista con piso. SGV-Alfoz. Madrid

- (1984) Comunidades locales. IEAL-INAP. Madrid.

- y Tamarit, L. (1982) Hacia una ciudad habitable. Miraguano. Madrid.

- (1976) Los vecinos en la calle. Ed. de la Torre. Madrid.


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