Historia de guerra
Naiara Jiménez Salazar
Intento dar paso a la luz por rendijas de sal y agua
se me esconden las escamas por no saber cómo tocarlas,
hay bocas que me atrapan mucho antes de salir huyendo
y me quedo en los trozos de arena cuando sé que no puedo hacerlo.
Persigo el romero como quien se acerca a un precipicio
sabiendo que la caída nunca es suficiente,
genero un vendaval con mis manos
y en ocasiones hasta me burlo de él
dando a entender que siempre soy más fuerte.
Se han levantado imperios después de guerras
y se han inundado continentes enteros
cuando han querido salvarlos del incendio,
se ha generado un odio atroz a la maldad
cancelando a todo aquel que no cumpla los requisitos
¿qué son los requisitos y quién los tiene?
Mañana crearé un himno con mi derrota
y haré de ella un barranco del que deslizarme,
golpearé en la puerta solo tres veces
porque a la cuarta ya no habrá llamada de aviso,
me sumergiré en las cataratas más profundas,
giraré en blanco para no dar respuestas,
caminaré océanos que nunca han descubierto
y pondré la justicia en el centro,
ya solo pienso dar lo que merezco.
Sé que después de toda historia
siempre quedan los vencedores en el recuerdo,
solo aquel que ha cruzado el desierto
sabe qué es morir de sed en el intento.
Así que no,
ya no quiero cuentos morales
que me digan que la verdad existe,
que diferencien entre bien y mal,
entre oscuro y claro,
entre futuro y pasado.
No me permito ni un minuto conformarme con la raya
porque estoy fuera de línea.
Hemos estado años caminando por un campo de minas
y me he convertido en una,
yo soy la mina, yo soy la trinchera,
yo soy la maldita historia de guerra,
y no quiero ni pienso desactivarme
hasta que ya no existan
ni tengamos que cruzar
ni una sola frontera.