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Educación Popular y Movimientos Populares: emancipación y cambio de cultura política a través de la participación e autogestión

Percassi, Jade
Educadora e investigadora
Centro de Estudio, Investigación e Intervención en Educación Popular de la Universidad de São Paulo
Doctoranda en Sociología de la Educación - Facultad de Educación/USP

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Educación Popular y Movimientos Populares: emancipación y cambio de cultura política a través de la participación e autogestión[1]

Con este trabajo pretendemos contribuir para la investigación del papel desempeñado hoy por la educación popular en los procesos de militancia y participación en los movimientos populares, y su posible repercusión en la cultura política de los sujetos que pertenecen a los colectivos estudiados. Para eso, intentamos identificar la importancia atribuida a la educación por los movimientos populares estudiados en sus propuestas de actuación, los casos en que las las actividades de educación/formación se desarrollan, quién son y cómo actúan los agentes educadores y, finalmente, cuál es la percepción de ese proceso por parte de los participantes de las bases de los movimientos. Elegimos como estudios de caso el Asentamiento Comuna de la Terra Dom Tomás Balduíno y el “Mutirão[2]” Paulo Freire, comunidades de la base del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra y de la Unión de los Movimientos de Moradia de São Paulo, situadas en la regiónde Grande São Paulo. Para el análisis de las opciones metodológicas adoptadas, insertamos en la discusión las suposiciones político-pedagógicas de actuación de los agentes educadores del Movimiento de Economía Solidaria.

Palabras-clave: educación popular, movimientos populares, autogestión, emancipación, participación política, cultura política.

EDUCACIÓN POPULAR Y MOVIMIENTOS populares: EMANCIPACIÓN y cambio de cultura politica a través de la participación y autogestión[3]

“Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la Vida
y porque no podemos, ni queremos
dejar que la canción se haga cenizas.”

(Mario Benedetti – Por que cantamos)

Un poco de historia (¡esa historia no empieza donde yo empiezo!)

La construcción por auto-organización popular es un fenómeno presente en la historia de Brasil, tanto en las zonas rurales como en las periferias urbanas, ante los bajos salarios, alquileres elevados y la especulación inmobiliaria. En 1940 aparecieron los primeros núcleos de ocupaciones irregulares en São Paulo (Bonduki 1998), fruto de la urbanización y la falta de vivienda, y con ellos las experiencias Domingueras de la construcción de viviendas con la ayuda mutua.. En esa época también se registraban actividades de producción agrícola colectiva en el interior del estado de São Paulo (Cândido, 1998), así como la ocupación colectiva de la tierra (Oliveira, 1988). La demanda de tierra y de vivienda en las últimas tres décadas ha dado lugar, además de la posesión, barrios pobres (favelas), chabolas y poblaciones clandestinas, a movimientos populares organizados. La actuación de estos movimientos, a su vez, dio lugar a la creación de instituciones asesoras y a políticas de reforma agraria, y de vivienda de interés social.

Por otro lado, y al mismo tiempo, la crisis en el mundo del trabajo generó reacciones políticas: populares, cuando trabajadores y trabajadoras sin perspectivas de ingreso o reingreso en el mercado laboral asumen ellos la tarea de organizarse con proyectos colectivos; los intelectuales, con la creación de núcleos en las universidades que siguen apoyando iniciativas de trabajo y producción colectivos y desarrollando estudios sobre cooperativismo y economía solidaria; y del poder público, a través de programas de formación o de reconversión de miles de personas desempleadas generando trabajo y renta de forma asociada.

En primer lugar, nos preguntamos si los logros de esos movimientos van más allá de las exigencias iniciales de la vivienda, tierra y trabajo. Creemos que sí, que los procesos de organización popular, históricamente dieron lugar a nuevas formas de relaciones sociales entre sus participantes.

Descompaso entre “sujetos” y “objetos” (la academia se aparta de la historia)

En su ponencia en la 13ª Reunión Anual de la Asociación Nacional de Investigación y Pos-Grado en Educación, en 1990, la profesora Maria da Glória John señalaba una tendencia a la distancia entre los estudios sobre las temáticas de educación popular y de los movimientos populares. Los estudios de educación de los años setenta, analizando las experiencias de educación popular desarrolladas por agentes diferentes y la categorización de acuerdo a su carácter integrador o de liberación en las poblaciones fueron reemplazados gradualmente en los años ochenta por los estudios de ciencias sociales,, que se centraban en los movimientos populares, su estructura, la forma cómo funcionaban y relevancia, pero de nuevo sin prestar la debida atención a los aspectos pedagógicos de los procesos de militancia y participación política – aprendizaje generado por el contacto con las instancias del poder público, por el diálogo con profesionales de diferentes áreas de servicios de asesoramiento técnico, por el ejercicio repetido de prácticas políticas de participación y a través del contacto con los compañeros y compañeras.

Según Gohn, la próxima era vería el estancamiento de la producción teórica sobre aquellos temas en la misma proporción en que se vaciaba la fuerza del colectivo. La crisis de los movimientos populares ocurría, fuese por la ausencia de proyectos políticos propios, por la dependencia de agentes externos (asesores, ONGs, universidades, iglesias, partidos políticos) o la recepción de las demandas populares por el Estado.. El saldo positivo de todo el proceso de la militancia popular e intelectual que existía hasta entonces, hubiera sido su aspecto educativo, de la construcción de una cultura política basada en la participación. Casi dos décadas más tarde, seguimos de acuerdo con la evaluación de que las prácticas de educación popular en los movimientos populares ha tenido el mérito de contribuir a los avances realizados en relación con la ciudadanía de la población como un todo, lo que no impidió el retroceso de la producción académica sobre el tema. Sin embargo, algunos movimientos populares no se extinguieron, pasaron por reformulaciones y siguen atrayendo a nuevos sujetos para ensanchar las filas de la militancia; clara señal de que la cultura política basada en la participación popular es todavía sigue dando frutos.

Impresiones sobre la vida en nuestra metrópoli – que hoy sonríe y mañana nos devora

En esa ciudad, en los últimos tiempos, vi un poco de todo. Vi a gente tratando de abrir las mentes de otras personas para “coser las ideas dentro”. Vi a gente queriendo darles órdenes a otras para conseguir lo que pensaban que era mejor para todos. Pero también vi a muchas personas luchando juntos, hombro con hombro, por sus derechos, incluso contra la fuerza bruta, y discutiendo todos juntos hasta llegar a un consenso. Sobre todo, vi el pueblo reunido para conseguir lo que quería, necesitaba y creía.

¿Y después? ¿Qué pasará? ¿Cómo es que en algunos rincones después de ‘comer tanta sal juntos’ cada uno entra en su casa y cierra la puerta, mientras que en otras historias las personas ‘le tomaron el gusto a la cosa’ y siguen participando en los foros de debate y decisión colectiva hasta hoy?

Las incursiones de los estudios y, sobre todo las experiencias de educación popular,, participación popular y autogestión me llevan a una hipótesis – que la experiencia en sí puede marcar la trayectoria de cada individuo, pero es la reflexión colectiva que brinda la posibilidad de cambio en la manera de vivir y de pensar el mundo de un grupo o comunidad.

Cuando la ciudad se transformó en campo

En la investigación para el máster desarrollada durante los últimos años creamos una reflexión sobre procesos de educación popular basada en los movimientos populares de alcance nacional. El enfoque inicial está en células-bases de dos de los movimientos: el “Mutirão” Paulo Freire, del Movimiento Sin Tierra, filiado en la Unión de Movimientos de Moradia de Sao Paulo (UMM), y el Asentamiento Comuna da Terra Dom Tomás Balduíno, de la Regional Grande de São Paulo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Terra (MST), ambos acompañados por la Asesoría Técnica USINA – centros de trabajos para el ambiente habitado.

Después Tras presentar una breve historia de los movimientos populares elegidos para esta investigación y el análisis de documentos y testimonios de personas de referencia en sus respectivas áreas de formación, pasamos a la etapa de buscar similitudes y singularidades de los procesos, la verificación de las continuidades y discontinuidades entre los supuestos político pedagógico y acciones de los agentes educadores con otros sujetos de la educación popular, desde la percepción de las personas que viven la experiencia de los procesos colectivos de lucha y de militancia.

A continuación, pasamos a los supuestos políticos y pedagógicos que sustentan las acciones de los agentes educadores en el Movimiento de Economía Solidaria para ampliar nuestro repertorio en el debate de las opciones metodológicas adoptadas por los movimientos populares y su coherencia con los supuestos políticos y pedagógicos expresadas por documentos y por sus líderes/agentes educadores.

Las dos acciones básicas de la indagación fueron los estudios bibliográficos y la investigación en el campo, cuya metodología se ha centrado principalmente en la observación participante. Llevé a cabo visitas en cada una de las comunidades en el período comprendido entre marzo de 2005 y enero de 2008. En los dos primeros grupos, tuve la oportunidad de observar la actuación de los agentes de educación, en contraste con los supuestos políticos y pedagógicos a que pertenecen e hice entrevistas a “mutirantes[4] y asentados.

La investigación de campo fue estructurada de la siguiente forma:

  • Visitas al asentamiento Comuna da Terra Dom Tomás Balduíno
    Reunión de coordinación, Asamblea, Reunión de la brigada de construcción, Reunión del núcleo; Entrevistas con asentados/as.
  • Visitas al “mutirão” Associação de Construção Comunitária Paulo Freire
    Reunión de coordinación, Asamblea, reunión de los Grupos de Trabajo, Reunión del bloque; Entrevistas con “mutirantes”.

Al abordar esas actividades en el contexto de mi investigación, lo interesante era observar el potencial de formación de ellas; entendido como posibilidad de aplicar las propuestas de los movimientos estudiados. Pero también es importante observar las situaciones de sociabilidad que ocurren en esas circunstancias. En ellas hay una forma de actuación específica de los sujetos que surge de la dinámica social que existe antes y después de la actividad propiamente dicha.

En mis visitas de campo, tuve la oportunidad de seguir otras actividades del MST, de la UMM y del Movimiento de Economía Solidaria: el Congreso Nacional del MST, el Encuentro de la Regional Grande São Paulo; el Encuentro de los 20 años de la UMM, el Seminario del Movimiento Leste 1; el Seminario Nacional y la Plenaria Estadual de Economía Solidaria.

El elemento importante en esos eventos diferentes es la dinámica de la organización, que refleja una cultura política de los grupos y un orden simbólico que se puede observar también en las actividades desarrolladas en las células-bases de los movimientos estudiados, en estos casos, el asentamiento y el “mutirão”.

En las diferentes ocasiones, me di cuenta de la necesidad de explicar a los participantes con quién tuve la oportunidad de hablar, a fin de dar a conocer al público en general las descripciones de la dinámica y del funcionamiento de aquellos espacios. Me di cuenta también de que no hubo cualquier tipo de cuestionamiento ético en relación a las informaciones utilizadas, siempre que no se mencionasen las deliberaciones sobre las estrategias políticas de acción.

La última etapa de recopilación de datos consistió en entrevistas individuales y colectivas, con participantes de los diferentes movimientos. El guión de esas entrevistas intentó percibir las representaciones de esas personas sobre su propia historia, su papel en el movimiento, la importancia de la trayectoria de militancia en su vida y su percepción sobre cambios efectivos en la manera de pensar y de actuar desde la misma trayectoria. También hubo interés entre los entrevistados en discutir, más de lo que su experiencia y opiniones sobre el proceso de formación en los movimientos.

Además del registro de los acontecimientos en el diario de campo, realizamos el registro fotográfico para la memoria de todo el proceso. Las entrevistas realizadas fueron grabadas con permiso de los entrevistados. Utilizamos también las fichas de censo actualizadas de los “mutirantes” y asentados para la caracterización de los grupos estudiados.

Para apoyar la realización de la investigación de campo contamos con la reflexión de todos los educadores intelectuales que contribuyeron con las experiencias de la investigación participante organizadas por Carlos Rodrigues Brandão (en 1983 y 1987), además de la orientación cuidadosa del profesor Celso Beisiegel.

El análisis de los datos se produjo a partir de:

  1. Documentos producidos por los movimientos con orientaciones o directrices para el desarrollo de las actividades de educación popular. En esos documentos se trató de evaluar los supuestos políticos y metodológicos de los movimientos sobre el proceso educativo;
  2. Registro de las actividades llevadas a cabo por agentes educadores que trabajan con los respectivos grupos, para evaluar la coherencia entre los supuestos de los movimientos sobre el proceso educativo y los métodos utilizados para alcanzar los objetivos deseados.
  3. Observación de las dinámicas de participación en los espacios de discusión y deliberación, comprobando prácticas más o menos democráticas en esos espacios diferentes.
  4. Entrevistas individuales y colectivas con agentes educadores/líderes de los movimientos a que pertenecen los grupos. Con los agentes educadores buscamos la reflexión colectiva sobre su práctica, desde los problemas planteados por esta investigación, incluso, proporcionando para la discusión elementos planteados en nuestras observaciones de campo.

La pedagogía en movimiento

Los encuentros estaduales en que estuvimos presentes, fueron eventos grandes que reunieron a centenas de personas, con diferentes niveles de involucramiento con la militancia y la formación política. Si analizamos esa opción metodológica solo bajo el punto de vista de la profundización de los contenidos propuestos como temas que serán estudiados, sin duda que las expectativas iniciales expresadas por los movimientos se verían frustradas. Si por el contrario, tenemos una visión que privilegia la vivencia de la estructura organizativa y la posibilidad de estar en contacto con muchas personas que no son conocidas, pero que tienen entre sí una identidad por pertenecer a una lucha común y no la adquisición de sabiduría acumulada, entonces veremos que hay un objetivo subyacente que está siendo alcanzado, que es el fortalecimiento de esa misma identidad colectiva.

Con eso no queremos decir que los contenidos tratados en las reuniones no son trabajados por aquellos con menos tiempo o experiencia de participación en el movimiento. Es todo lo contrario: tener contacto con líderes más antiguos, escuchar palabras que ya hacen parte de un nuevo léxico con otros acentos y tener la oportunidad de comentar diferentes puntos de vista sobre los asuntos que están relacionados con un proyecto político mayor que tiene consecuencias en sus propias vidas son sutilezas que van alimentando y enriqueciendo la visión del mundo de todos los participantes.

La postura adoptada por los coordinadores de los núcleos y grupos de trabajo que observamos fue extremamente cuidadosa y coherente con las directrices de la organización, expresando su voluntad de diálogo y alentando a los participantes a expresar sus opiniones y preguntas; han sido raros los casos donde hubo una especie de el monopolio del uso de la palabra, por lo general para proporcionar información y no para defender determinadas posiciones. Observamos los trabajos de las comisiones de sistematización con las personas responsables por las ponencias, una tarea realizada minuciosamente para asegurar el cumplimiento de todos los debates. La organización general de ambas reuniones es ejemplar en términos de alimentación y alojamiento; si pudimos observar un descompaso entre lo planeado y lo ejecutado, esto se dio específicamente con relación a la zaranda, en el MST, y a la guardería, en la UMM, los equipos desplegados para quedarse con los niños presentes, que eran muchos, muchos más de lo esperado. No podemos dejar de mencionar la importancia de los momentos de fiesta; crear un ambiente educador y militante con alegría realimenta de esperanza el corazón, de quién lucha por una vida y un mundo mejor.

Durante los últimos encuentros regionales de la Leste 1 y de la Regional Grande São Paulo, el clima instaurado es como el de la preparación de un largo viaje.. Las personas que participan, miembros de la coordinación de grupos y familias destacadas para representar su espacio, tienen un compromiso existencial con las causas de los movimientos a los que pertenecen; la discusión y definición de estrategias desde una aprehensión de la realidad, de la interpretación política de lo que está sucediendo en el espacio en que actúa, en el movimiento y en el mundo, requiere la voluntad de sistematizar la información a que tienen acceso , al estudio de la situación, la conjetura, desarrollar sus ideas y discutirlas con otros. En este sentido, las reuniones regionales pueden ser definidas como espacios de educación popular en los que se educan a los educadores, líderes y personas de referencia que vuelven a los grupos de la base renovados por la reconstrucción de los conocimientos del movimiento.

Consideramos las ocupaciones de tierra y de inmuebles vacíos momentos riquísimos del proceso de educación popular en los movimientos estudiados, en se ponen a prueba todos los supuestos de las actividades políticas y pedagógicas de líderes. Debemos creer en lo que se hace, tener convicción del sentido político de la acción, construir esa creencia junto con las personas que participan a partir de la constatación de que las injusticias que caracterizan las situaciones que están viviendo no son buenas. Las relaciones de confianza que se establecen allí, entre los compañeros y en el movimiento, son terreno fértil para el comienzo de una etapa de redescubrimiento de la posibilidad de cambio, y para ampliar el repertorio de formas de realizar ese cambio. La acción requiere de todos la comprensión de la importancia de su participación en los debates y en la ejecución de tareas y, con eso, refuerza la idea de que todo el mundo tiene un papel que desempeñar para que el movimiento sea movimiento, desmitificando el movimiento como personificación – como un ente que actúa en nombre de sus reivindicaciones.

En los trabajos observados, los líderes se mostraron agentes educadores muy en sintonía con las orientaciones de sus movimientos y con las preocupaciones que habían promovido en nuestras conversaciones. Observamos su actuación frente a los grupos, contando historias y trayendo temas cotidianos para discutir hasta llegar a su desnaturalización; presentando las propuestas de los movimientos y reafirmando la necesidad de las personas, en hacer la opción por el movimiento, asumiendo el compromiso político de la participación. Tanto en los grupos de origen, como en los campamentos, el mayor énfasis da la labor de los agentes educadores fue conseguir la regularidad de la participación de las personas en las reuniones, mediante la creación de situaciones en dónde eran llevados a entender las razones políticas de las necesidades por las cuales pasaban, y de la propuesta de actuación también política, necesaria para su superación.

En nuestra opinión, asistimos a un proceso de politización de la educación, que intenta distinguir la acción de asistencia de la acción política, y despertar en las personas la voluntad de cambio, que implica la contribución de cada uno para el grupo. Pasando de los espacios de militancia en los movimientos hasta las instancias internas, al Asentamiento y al “Mutirão”, porque las propias coordinaciones son compuestas por asentados y “mutirantes”.

Acerca de las asambleas, hay que decir que durante el período de de la investigación, la frecuencia y la calidad de la participación de las personas fue bastante variable, tanto en el “mutirão”, como en el asentamiento. Esto se debe a diversos factores , como el ritmo de la construcción y las agendas de debate.. Para efectos de nuestro análisis hemos elegido las asambleas en los dos espacios que contaron con la amplia participación de las familias, tanto cuantitativa como cualitativamente, evaluar la actitud de los coordinadores y coordinadoras y de los asentados y “mutirantes”. En ambas ocasiones, se observó la participación de todos los presentes en los debates, tanto en la defensa y argumentos acerca de las propuestas presentadas, como en las conversaciones en los grupos formados para discutir los temas de la lista que precedieron los debates y deliberaciones en el plenario.

Los coordinadores y coordinadoras tuvieron un papel limitado, de presentar los informes de los movimientos e introducir cada tema del programa que se iba a debatir. Fueron referencia del punto de vista de la organización, dando inicio y ‘amarrando’ la secuencia de las actividades desarrolladas, sin imposiciones ni cambios de voz o de humor. En los momentos de votación fue incluso solicitado el apoyo del equipo de asesoría técnica para que los mismos coordinadores pudiesen posicionarse con tranquilidad y exención, sin influenciar los votos de los demás compañeros.

En todas las reuniones de coordinación observada en ambos casos se observa una preocupación genuina por la preparación de las reuniones y las reuniones del núcleo y de bloque. El debate sobre los temas de la agenda a tratar en asamblea apuntaban hacia la mejor apropiación de los mismos por los miembros de las coordinaciones, vislumbrando los argumentos posibles para cada situación, y intentando comprobar si las coordinaciones llegaban a consenso su posición ante las cuestiones – sin embargo, en los casos en que hubo consenso, la propuesta fue presentada como propuesta de la coordinación y sometida a la asamblea, y no como decisión a priori, lo que demuestra por parte de los miembros de las coordinaciones una clara noción de su doble papel, como líderes y como asentados y “mutirantes”, y que por lo tanto tendrían problemas en dejar claras sus posiciones.

Mi cabeza piensa donde mis pies pisan

El Asentamiento Comuna da Terra Dom Tomás Balduíno, oficialmente intitulado por los órganos públicos como la Fazenda São Roque, está ubicado en el barrio Serra dos Cristais del municipio de Franco da Rocha, región norte de la Grande São Paulo. La Fazenda tiene como titular de dominio el Gobierno del Estado de São Paulo, que el 21 de julio de 2003 transfirió la administración del Inmueble para la Secretaria de Justicia y Defensa de la Cidadanía, con destino a la Fundación Instituto de Tierras del Estado de São Paulo “José Gomes da Silva” – ITESP.

Después de 7 ocupaciones de tierra y los correspondientes procesos de desalojo, fue regularizado como asentamiento en Franco da Rocha en 2003. Un largo proceso de debate llevó a la división de los lotes, en consenso, sin sorteos o votaciones, seguido de una nueva lucha para garantizar condiciones de las familias a permanecer en la tierra, como subvenciones de semillas y pozos de suministro, y el crédito para construcción de casas.

El proyecto de habitación fue elaborado participativamente, durante el periodo de diciembre de 2004 hasta diciembre de 2005, por el grupo interdisciplinario de extensión universitaria ‘Comuna da Terra’, de la Universidad de São Paulo, bajo la dirección del profesor Reginaldo Ronconi. Desde entonces, recibe el apoyo técnico de ITESP para el sector de producción, y la asesoría de la USINA – centro de trabajos para el ambiente habitado para la adaptación del proyecto y ejecución de las casas.

La comunidad del Asentamiento Comuna da Terra Dom Tomás Balduíno se compone por 63 familias de 6 núcleos de base, hoy distribuidas geográficamente en tres núcleos de lotes: Núcleo Violeta, con 13 familias; Núcleo Verde, con 28 familias; Núcleo Rojo, con 22 familias. Actualmente, las familias incluyen 39 mujeres y 68 hombres adultos, y 95 niños: 39 niñas y 56 niños.

Durante casi dos años, la semana del asentamiento fue dividida entre los días de producción y los días de construcción. Una persona de cada familia contribuía con el trabajo “mutirante” para la construcción de las casas en su núcleo y se encarga de la producción de su lote, además de participar en las obras colectivas de producción. La zaranda y la cocina comunitaria, cerca de la red social del asentamiento, son utilizadas actualmente solo en días de reunión, fiestas u otras actividades que requieren la participación de todos. El “Mutirão” Paulo Freire está ubicado en el barrio Inácio Monteiro, en la subprefectura de Cidade Tiradentes, zona leste del municipio de São Paulo. La Asociación de Construcción Comunitaria Paulo Freire está relacionada al Movimiento Sin Tierra Leste 1, afiliado a la Unión de los Movimientos de Morada. Formada por familias de 14 grupos de la zona leste de São Paulo, firmaron el acuerdo para la producción de viviendas en 1999, con indicación de la asistencia técnica de la USINA para la elaboración del proyecto y construcción de los edificios y para la elaboración y desarrollo del trabajo social.

Desde entonces pasó por un intenso proceso de movilización popular y presiones políticas para garantizar la tierra, para aprobar el diseño de los edificios y para garantizar cada liberación de sumas de dinero previstos en el financiamiento del Fondo Municipal de Habitación.

Las 100 familias asociadas actualmente están compuestas por 169 adultos, de entre 62 hombres y 107 mujeres. Entre los 157 niños y adolescentes, 73 son niñas y 84 son niños.

La obra en el “mutirão” funcionó durante 7 años de lunes a lunes: durante la semana, con equipos de trabajo contratados para funciones específicas, en los fines de semana las familias “mutirantes” se hacían cargo de la oficina de obra, orientadas por un superintendente del proyecto y arquitectos/as. Los técnicos sociales se encargaron del seguimiento de las obras, y por el desarrollo de un Plan de Trabajo Social junto a la coordinación del “Mutirão”.A los fines de semana, la obra comenzaba a las 8h15 y terminaba a las 17h, con pausas para el almuerzo y el café. Además de la división en 15 grupos de trabajo y 3 equipas de apoyo – cocina, guardería y limpieza – fueron asignadas personas para el registro y el almacenaje de materiales. Con el tiempo, se han establecido sistemas para rotar un tercio de las familias para el descanso, mientras que dos tercios trabajan, garantizando al menos un fin de semana libre por mes para cada familia.

Fueron entrevistados en el asentamiento Comuna da Terra Dom Tomás Balduíno: Maria (36), Jacira (31), Carlos (39), Mauro (47) y Piná (41); y en el “Mutirão” Paulo Freire: Rose (46), Clemilda (45), Meire (34), Dora (36) y Roberto (39).

De las entrevistas, hemos escogido algunos de los temas más recurrentes en sus discursos para que pudiésemos crear comentarios.

Hablar de la persistencia de la gente con quien hablé y conviví es una tarea a la que no puedo huir. Y cuando hablo de ellos es porque sabemos que muchos han renunciado por el camino; el desgaste y las dificultades que han experimentado a lo largo de todos estos años se menciona en algún momento de las entrevistas, pero si multiplicamos esos informes por las 163 familias que componen las dos comunidades, y más allá de ellos en cada uno de los movimientos hay miles, da que pensar.

A lo largo de más de veinte años, desde la formalización de los movimientos a que pertenecen los grupos estudiados, ha habido una presencia más o menos constante de la Iglesia Católica y la religión cristiana, como las referencias y en muchos casos, un apoyo real a las organizaciones de base. Si bien que el apoyo oficial ha sido retirado como resultado de la hegemonía de las tendencias más conservadoras de la institución, las referencias al apoyo en los espacios de la base de los movimientos estudiados dejan claro que todavía hay sacerdotes de las ramas más progresistas que dentro de sus posibilidades aún están presentes en la lucha contra las desigualdades en donde siempre han existido en carne y huesos, en los centros degradados y en la periferia distante de la Grande São Paulo. Nuestra evaluación es que la presencia no se opone al proceso presentado por los movimientos de desnaturalización de las condiciones en que viven las personas que entran en los núcleos de base, como se proponen, también, a la pregunta de la santidad del orden establecido por aquellos que la atribuyen a una predestinación o a cualquier plan divino, además de contribuir para el cultivo de valores humanitarios, deseables y en consonancia con las banderas de los movimientos.

La emancipación de las mujeres puede ser observada a través de la participación en los movimientos populares de diferentes maneras. Un análisis superficial podría llevarnos a creer erróneamente que, mientras que en el “mutirão” las mujeres pasan inevitablemente por un proceso de fortalecimiento y aumento de la visibilidad social, mientras que en el asentamiento ellas estarían relegadas al papel de las esposas de sus compañeros que están luchando. Sin embargo, si nos detenemos un poco más detenidamente, vemos que la construcción de relaciones más igualitarias entre los géneros está presente en ambos casos. Aunque la gran mayoría de las mujeres no están presentes en la obra de construcción de las casas de los asentamientos, en los dos espacios forman parte de la coordinación, y lideran los proyectos de producción colectiva, además de estar presentes en todos los equipos de apoyo - sin los cuales, como sabemos, nada funcionaría. El reconocimiento del valor de su participación en dichos espacios, a su vez, es algo que necesita ser recordado y reforzado como una conquista diaria, de modo a que no se cristalice como sólo una parte de las obligaciones por ser una mujer.

En los casos estudiados acompañamos historias emocionantes de recuperación de la dignidad y de construcción de la conciencia de los derechos, frutos de la acción pedagógica para los dirigentes del movimiento, que en sus errores y aciertos no perdieron de vista el compromiso de continuar el aprendizaje, la importancia de incorporar ejemplos y la conciencia del valor de cada uno de los compañeros.

Historias como las que escuchamos no son únicas, pero son pocas, ante tantas otras que sumadas, no estamos seguros de cómo van a terminar. La oportunidad que encontraron de discutir con valentía sus problemas, y encontrar colectivamente que estos problemas no eran suyos, nos hace suponer que los espacios de los cuales participaron cuando entraron en los movimientos, fueron de hecho entornos educadores, capaces de creer en el potencial de reconstrucción de personas que fueron marginados socialmente, emocionalmente y psicológicamente devastadas. Si por un lado eso refuerza la idea de que las personas llegan a los movimientos por necesidad, esos ejemplos muestran que las necesidades son muchas y están arraigadas en las desigualdades sociales.

En cada uno de los espacios, hubo compañeros y compañeras que han tomado su orientación sexual libre de prejuicios. Para ellos / as así como para los otros, la convivencia basada en el respeto a la diferencia significa mucho, y representa un avance en el proceso colectivo de cambio en los valores - un proceso político de la humanización en el sentido de la comprensión y la aceptación mutua, y no es espontáneo, será construido por todos y por todas.

El difícil equilibrio que debe alcanzarse entre libertad e igualdad, entre individuo y colectivo, entre la vida que se lleva y por la cual luchamos, sólo es posible en la medida en que las comunidades formadas por el proceso colectivo de la militancia y la educación popular pueda resucitar el espacio de la creatividad y fomentar la expresión de los deseos de sus miembros.

En el “mutirão”, así como en el asentamiento, acompañamos el proceso de resistencia duramente conquistado de retrasar la solución de las necesidades inmediatas de vivienda, en nombre de la autonomía de las comunidades de participar en la elaboración de los proyectos de las casas y apartamentos en los cuales las familias van a vivir. La diferencia real de este proceso es que solo tendremos condiciones de evaluar cuando todos estén viviendo y produciendo; a partir de este momento ya sabemos que fue un conocimiento más que adquirimos que cambiar es posible, y que ese cambio depende de la unión y de la participación de todos los que se dispusieron a unirse a la organización popular a través de los movimientos populares.

Tras las entrevistas, conversamos con las coordinadoras del Asentamiento y del “Mutirão”, respectivamente, sobre los límites y desafíos de la educación popular en los espacios de la base de los Movimientos Populares. Sus respuestas están lejos de ser idealizaciones, lo cual es alentador, ya que muestran la clara conciencia de la incompletitud de un proceso que es continuo y no depende sólo del cambio de estilo de vida y la cultura política de las personas que componen estas sencillas – y valientes comunidades.

¿A qué punto llegamos?

La revisión de los materiales recolectados a través de la participación en el campo representó el redescubrimiento de lo que siempre ha figurado en nuestra imaginación como algo deseable: la construcción de procesos educativos democráticos como parte de un proyecto de cambio de política, ahora como una posibilidad, con existencia material.

Los discursos y las prácticas de educación popular en los movimientos populares observados se orientan hacia la construcción de valores en consonancia con las propugnadas por Paulo Freire a través de su labor, a saber: el respeto por el otro, la deconstrucción de las fórmulas de coexistencia típicas de la sociedad autoritaria, la promoción del diálogo como la base de la convivencia y del proceso educativo, la promoción de la participación popular en la definición de su historia; el rechazo del autoritarismo, el paternalismo y el adoctrinamiento ideológico.

Sin embargo, se ponía a prueba el sentido político de nuestra actuación junto a los Movimientos Populares, una vez que ‘las soluciones conquistadas no fueron universalizables’.

Afirmamos que, si tenemos en cuenta los procesos de formación como procesos activos e intencionales, tanto por parte de los líderes del movimiento, por los técnicos involucrados en la ejecución de los proyectos (de formación, construcción o producción)– y no como algo que se espera ocurra de forma natural, por lo que no hay manera de creer que sus frutos se “pudran en las raíces”; la interpretación catastrófica que implica la inevitabilidad de la reducción de los “mutirones” urbanos, al final del proceso de construcción, en conjuntos de dormitorios para los trabajadores sometidos a la lógica capitalista de los salarios, la asentamientos de reforma agraria a sitios con lotes para la agricultura familiar para subsistencia y de las cooperativas a colectivos de auto precarización.

Tal vez sería bueno preguntarse si esta expansión es en realidad algo que sólo surgiría de forma institucional a través de un cambio estructural de las políticas públicas y de los mecanismos de gestión; o si el proceso educativo de construcción de un modo de acción y de vida de los “mutirantes”, asentados y cooperantes que han pasado por estas experiencias, constituyen en sí mismas un caldo de, cultura política que fermentará tales cambios de manera silenciosa y autentica, pudiendo más tarde sorprendernos a todos, resultando en un modelo de sociedad que está más cerca de lo que buscamos… No sé si vamos a vivir para ver quién tenía razón. Tenemos que admitir que la cultura política en la práctica es algo muy difícil de medir, pero es una apuesta que hacemos en la actualidad. Es a través de la experiencia de la lucha que observamos la construcción del conocimiento pedagógico de los educadores y educadoras populares. Teniendo ante de sí la tarea de informar, coordinar, presentar propuestas, asignar tareas, siempre hubo más de una forma de llevar a cabo los trabajos, y varios han sido experimentadas. Esa experiencia, a su vez, generó a lo largo del tiempo la percepción del otro como alguien igual, siguiendo el mismo camino y “comiendo la misma sal.”. Poco a poco se llegó a pensar que esta otra realidad, solo podría representar una igual a medida que en ella funcionara el auto-convencimiento de la pertinencia de la lucha, nada sería capaz de garantizar su participación y su compromiso. Era necesario crear condiciones para que esa opción fuese, en realidad, una opción. Al crear un entorno propicio para el establecimiento de las relaciones dialógicas los agentes educadores de los núcleos de base permitieron no solo la conciencia del carácter incompleto de su propia formación, la oportunidad de hacerse preguntas y de cuestionarlos que instigó el deseo de aprender más pero también desmitificar las certezas de una fórmula o un diseño listo para ser logrados pasando de contribuir, a través de la experimentación, para la construcción verdaderamente colectiva de una nueva manera de vivir.

En cuanto a mis preguntas iniciales de la investigación:

“Lo que se pretende - y lo que se está construyendo - ¿con la educación popular en los movimientos de educación popular hoy en día? Los logros de estos movimientos de ir más allá de las demandas de vivienda, de tierra y de trabajo?

“Si por un lado observo en la investigación de campo y en mis lecturas que puedo contestar afirmativamente, está claro que todavía hay más preguntas específicas acerca de la metodología para la construcción de una investigación más coherente además de los casos estudiados. Uno de los retos para el desarrollo de una reflexión más profunda sobre la educación popular en los movimientos populares es la dificultad de encontrar bibliografía producida en los últimos veinte años, específicamente sobre el tema[5].

La búsqueda por una literatura actualizada y un diálogo más amplio sobre el tema de la metodología en la educación popular es sin duda un objetivo que debe adoptarse para seguir investigando en qué medida la educación popular puede ser vista como un instrumento de formación de organizaciones populares participantes y protagonistas del proceso de cambios radicales de la sociedad.


Referencias Bibliográficas

Alvarez, Sonia; Dagnino, Evelina; Escobar, Arturo (2000). Cultura e Política nos Movimentos Sociais Latino-Americanos. Belo Horizonte: EUFMG.

Beisiegel, Celso de Rui (1982). Política e Educação Popular. São Paulo: Ática.

Bonduki, Nabil (1996). A origem da habitação social no Brasil. São Paulo: Nobel.

Brandão, Carlos Rodrigues (1987). Repensando a pesquisa participante. São Paulo: Brasiliense.

__________(1983) Pesquisa Participante. São Paulo: Brasiliense.

__________ (1980) A questão política da educação popular. São Paulo: Brasiliense.

Caldart, Roseli Salete (2000). A pedagogia do Movimento Sem Terra. Petrópolis: Vozes.

Cândido, Antônio (1998). Os parceiros do Rio Bonito. São Paulo: Duas Cidades.

Chaui, Marilena (1986). Conformismo e resistência. São Paulo: Brasiliense.

Freire, Paulo (1996). Pedagogia da Autonomia: saberes necessários à pratica educativa. São Paulo: Paz e Terra.

__________(1987). Pedagogia do Oprimido. Rio de Janeiro: Paz e Terra.

__________ (1976) Educação como pratica da liberdade. Rio de Janeiro: Paz e Terra.

Gohn, Maria da Gloria (2001). Educação não-formal e cultura política: impactos sobre o associativismo e o terceiro setor. São Paulo: Cortez.

__________ (1992). Movimentos Sociais e Educação. São Paulo: Cortez.


[1] Traducción: Revisión: Rosana Durão

[2] Grupo de familias reunidas en comunidad que se entreayudan en la construcción de sus casas.

[3] Título análogo al de la disertación de máster presentada y defendida en junio de 2008 como actividad del Curso de Formación de Educadores Populares en la Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo.

[4] Personas que participan en el “mutirão”.

[5] (La bibliografía consultada para la elaboración de las consideraciones finales se concentro en Boaventura de Souza Santos, sobre la reformulación de los conceptos de emancipación, subjetividad y ciudadanía, Evelina Dagnino, Arturo Escobar e Sonia Alvarez, sobre cultura política en los movimientos sociales de la América Latina, Celso de Rui Beisiegel, para la orientación de las lecturas de Paulo Freire, y Paulo Freire, sobre la metodología en la educación popular.)