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vol 25 • 2018

Entramados de la educación popular en el siglo XXI y su impacto en el movimiento sindical. Sujeto social para el proyecto de nación desde la educación alternativa

Entramados de la educación popular en el siglo XXI y su impacto en el movimiento sindical. Sujeto social para el proyecto de nación desde la educación alternativa [1]

Marco Raúl Mejía (Planeta Paz; Expedición Pedagógica Nacional)

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“…la geografía de estos poderes alternativos, la nueva cartografía, está aún aguardando a ser escrita, o realmente está siendo escrita hoy con las luchas, resistencias y deseos de la multitud.”

Anthony Negri [2]

Esta cita, por venir de alguien que desde el pensamiento crítico radical se plantea las profundas modificaciones de este tiempo y la manera cómo los grupos oprimidos y explotados vamos a tener que construir las nuevas formas de ellos, ilustran bien el sentido de las páginas que encontrará el lector a continuación, en donde intento caracterizar este nuevo momento en la lucha social y cultural de los maestros y maestras como un momento de nomadismo, atravesando el escenario para constituir esas nuevas formas en sus múltiples aspectos.

Los tres asuntos propuestos para este panel han sufrido una profunda reconfiguración. Por ello, cuando hablamos de sujeto social, de proyecto de nación y de educación alternativa, requiere, en el sentido que decimos los educadores populares, partir de la realidad y colocarles un nuevo contexto. Este hace que estos asuntos centrales a la modernidad, sujeto, nación y educación, se modifiquen a la luz de la transformación de las fuerzas productivas que reorganizan la sociedad de este tiempo, y que en muchas ocasiones hace que sigamos interpretando un mundo que ya no es, con categorías que no explican suficientemente aquello que queremos transformar. Ello hace también que muchas de las luchas se sigan librando con comprensiones y escenarios de pasado.

El aspecto más importante de los tiempos que corren es la incertidumbre sobre el tipo de educación y escuela que se necesitan, y esto se vive en todos los escenarios educativos en cuanto el asunto central es estar viviendo la cuarta revolución industrial –la del trabajo inmaterial y los sistemas de la ciencia artificia y la información-- y saber que la tercera –la de la microelectrónica-- se vivió en 40 años, es decir, cualquier humano en cualquier lugar del planeta nacido hace 50 años, le ha tocado vivir dos revoluciones con todas sus características y de acuerdo a su lugar para tragedia o favorecimiento. No en vano, la OIT en un informe reciente muestra cómo 200 millones de personas han quedado desempleadas, y señala para los próximos tres años, esto es, hasta 2020, 8 millones de nuevos desempleados [3].

De igual manera, el informe de OXFAM llevado a la cumbre de Davos del año 2017 [4] señaló que, en el 2010, 386 personas las más ricas del mundo poseían la misma riqueza de los 3,500 millones más pobres, mostrando cómo en 2016 ya eran solo 62 personas las que poseían ese capital y a estas personas se les había incrementado su capital en ese período en 43% y a la mitad de la población se le había disminuido en un 38%. Esto ha levantado las alertas. La OIT ha solicitado a algunas universidades un estudio sobre pérdida de trabajos con la entrada del internet de las cosas (IoT, toda clase de aparatos digitales que se conectan al internet y cumplen distintas funciones) y la cuarta revolución industrial, ha conformado la comisión para los próximos tres años sobre el trabajo del futuro. Nos encontramos también que algunos países comienzan a establecer la renta básica única, el primero en establecerla este año fue Finlandia.

El impacto de estos cambios acelerados coloca a la educación frente a la necesidad de realizar las transformaciones para adecuar la escuela a un nuevo momento de la sociedad (cambio de época) y el capital para sus intereses de acumulación y control, en donde para los movimientos es muy difícil dar respuesta hoy, sin recrear la acción y el pensamiento crítico, en donde el resto de la sociedad mira con indiferencia y a veces con sospecha, las viejas formas que no se transforman; allí se hace necesario construir las luchas en coherencia con los desafíos de este tiempo, siendo urgente un tipo de protesta con propuesta.

Esos cambios a nivel más amplio, se ven hoy con claridad en las búsquedas que abren países que han estado en los lugares más altos de las pruebas PISA, como Finlandia, quien construye un nuevo proyecto de nación para esa cuarta revolución industrial y hace una reforma curricular para ello, denominada “phenomenon based learning” [5] en el cual profundiza la investigación como proceso pedagógico y entra de lleno a la integración curricular desde los proyectos temáticos, para no mencionar el boquete que en la discusión norteamericana han abierto los debates a las leyes educativas planteados por la señora Diana Ravitch [6], quien fue una de sus principales arquitectas.

Para el pensamiento y la acción transformadora, se pone al orden del día la necesidad de dar cuenta de estas nuevas realidades, urgiendo nuevos caminos conceptuales, metodológicos, de acción, y de relaciones, lo cual va a requerir ser decantado en una lectura crítica con un nuevo horizonte teórico e histórico, para poder reconocer la manera cómo se desarrollan las luchas y las formas organizativas de este tiempo.

En este sentido, no podemos olvidar para mantener el horizonte emancipador, cómo el capitalismo occidental también está en permanente reconfiguración. Debemos recordar cómo este nuevo escenario se ha constituido en el largo camino de la modernidad desde unas homogeneizaciones que le han permitido construir un relato único del mundo (patriarcal, monocultural, racista y desigual y de superioridad sobre la naturaleza).

Esta mirada, tanto en su versión liberal o en la más crítica, ha dado forma a explicaciones universales que niegan e inferiorizan las formas de la singularidad y lo pluriverso, y hoy comienzan a discernirse y replantearse en las nuevas condiciones del mundo y las particularidades de nuestros contextos, dando origen a reconocernos desde nuestras propias narrativas, cosmogonías y epistemologías.

La primera homogeneización sobre la cual se produce esa acumulación del capital es la biótica que, al construir el predominio de lo humano sobre la naturaleza y un sistema de objetivación de ella, produce un antropocentrismo que va a permitir una visión de exterioridad de la naturaleza, controlada por el tipo de razón descrito por Descartes cuando afirma que solo los humanos razonan y sienten, siendo todos los demás animales “autómatas mecánicos”. En el horizonte de estos tiempos, en el pensamiento latinoamericano ha emergido con fuerza propia la mirada sobre el Buen Vivir/Vivir Bien, en el cual se da cuenta de un mundo integral y una unidad entre lo humano y la naturaleza a ser recuperada en cualquier proyecto que se intente construir.

La segunda homogeneización, la cultural, ha permitido construir un relato de la modernidad centrado sobre la idea de progreso con un conocimiento universal de base eurocéntrico y norteamericano, el cual se constituye en el relato único para explicar el mundo desde una visión de ciencia bajo una sola epistemología, que a su vez permite esa organización de la sociedad entre desarrollo y subdesarrollo, moderno y premoderno, capitalista-precapitalista, conocimiento científico-conocimientos particulares o saberes. A esta mirada desde los sectores críticos y desde la educación popular se ha venido haciendo visible la manera cómo emerge un Sur, que da lugar a hacer visible la diversidad, la diferencia, en un mundo donde las desigualdades son construidas por esa homogeneización que niega lo diverso y lo diferente y se hace por su negación y por la incapacidad de construir mundos pluriversos.

La tercera homogeneización, en marcha, es la educativa, e intenta cerrar el ciclo de un mundo organizado a través de patrones universales, que son establecidos a partir del STEM (acrónimo de Science, Technology, Engineering, Mathematics o ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas por sus siglas en inglés, así como la lectura y escritura de ellas), fruto del informe “Una nación en riesgo” [7].

La universalización de esta propuesta se da a través de los organismos multilaterales, para lo cual se construye unos estándares y competencias de referencia universal para vivir en este mundo orientado a humanos cuyo fin es la producción en donde la industria del conocimiento inicia un control sobre la educación, manifiesta en la manera cómo construyen los referentes de sus sistemas de calidad y de evaluación. Allí la educación popular, a medida que consolida su acumulado, desarrolla propuestas que permiten recuperar la diversidad, trabajando un proyecto integral de lo humano desde las capacidades y las habilidades y desarrolla metodologías que hagan posible la expresión de esa diversidad.

En coherencia con los elementos anteriores, se abre un escenario en el cual los replanteamientos se ponen a la orden del día en la esfera de lo contextual, del estatuto del conocimiento, de la pedagogía, de la ética, de la gestión y organización y de las nuevas subjetividades que luchan y resisten, y en el sentido de la cita con que inicio este texto, las respuestas no están en ningún lado, serán una construcción colectiva en un ejercicio colaborativo con errores, aciertos, replanteamientos, como una manera de darle forma a los comunes [8] de estos tiempos. Esto sucede a la vez que vamos encontrando las nuevas maneras de luchar, organizarnos, conceptualizar y construimos las nuevas mediaciones que dan forma a los emergentes mapas de acción y comprensión del siglo XXI, en una relación profunda con nuestras tradiciones.

En búsqueda de las nuevas maneras de las opresiones, de la desigualdad y las resistencias

Pudiéramos afirmar que la síntesis de la lucha de estos quinientos años [9], en los cuales paralelo a la modernidad se ha conformado un horizonte de resistencias al capitalismo que se ha ido configurando entrelazándose con ellos. Y a esas homogeneizaciones presentadas atrás, las luchas han ido organizando un escenario de conquistas que dan forma a los horizontes de los movimientos que han servido como contestación al proyecto de poder.

Por eso, pudiésemos decir que hoy ese nuevo escenario en el cual la centralidad de la ciencia, la tecnología, los nuevos lenguajes, la información, la comunicación, la innovación y la investigación replantean elementos de la manera cómo habíamos entendido clásicamente el poder. Éste, tanto en su visión liberal como crítica había estado constituido en el entrelazamiento del mundo de la producción (economía) y las formas políticas de control (estado), que condujeron históricamente a las agendas y luchas por la redistribución.

Esta mirada que ha estado acompañando todas las luchas desde el siglo XVIII hasta nuestros días, ha llevado a encontrar que esas múltiples formas de opresión derivadas de negar lo humano diferente, lo cultural diverso, la integralidad de lo humano y la naturaleza, de manera no dicotómica, en cuanto somos naturaleza, se han convertido en los elementos centrales para dar cuenta de las múltiples maneras que toma la desigualdad y la opresión de estos tiempos. En ese sentido, negar la diferencia, la diversidad, la integralidad, ha gestado opresiones que corren no solo por los lugares clásicos de la clase social y de las hegemonías políticas de los sectores dominantes, sino que nos muestran las realidades de la etnia, el género, la diversidad sexual, la edad, condición social, creencias, en las cuales se tejen esas otras maneras a través de las cuales el capital construye sus nuevas formas de control.

Por este camino surge la idea y el reconocimiento de esas otras maneras cómo el poder organiza sus dispositivos de control, no solo a nivel del mundo macro, sino en las esferas micro de la vida cotidiana de las personas y meso del mundo local y la constitución de los procesos regionales en los cuales estamos inmersos. Ello nos lleva a la necesidad de encontrar en el territorio esas nuevas maneras cómo se teje hoy opresión y resistencia, y que debe ser auscultado por todas y todos quienes intentamos construir caminos alternativos.

Desde distintas visiones se nos muestra cómo el poder hoy circula a través de las dinámicas del conocimiento, sus sistemas de producción, de circulación y de almacenamiento, así como también en la naturaleza, en el sentido de reconocerla de manera integral, forja un horizonte de disputa frente a un poder que intenta apropiarse de ella y que para nuestro continente la forma más clara son los asuntos de la mega minería y sus diversos procesos de explotación y que desconoce que todos somos naturaleza, que esa exteriorización es dominación en su versión patriarcal y antropocéntrica.

También en esa nueva lectura del poder aparece con una fuerza propia la manera cómo la autoridad y el ejercicio de ella construye unos imaginarios [10] en la esfera de la subjetividad, en donde están afincadas no solo las formas patriarcales de ella, sino también la exigencia de replantearla a derechas e izquierdas. Y cada vez más, las lecturas críticas auscultan en ese lugar íntimo en el cual nos constituimos como humanos y es el deseo mostrando cómo él y su materialización adquiere en esta sociedad formas propias de control en la esfera de una patriarcalidad que debe ser reorganizada en un ejercicio de pensarnos como hombres y mujeres sentipensantes en estos tiempos, colocándonos un horizonte de reconocimiento que amplía las de redistribución, haciéndose complementarias.

Esta lectura más amplia del poder, nos lleva a encontrar cómo nuestra actuación humana debe estar organizada de una manera integral que nos permita actuar en la esfera de lo micro, cambiando nuestra vida y los elementos que en ella hacen presencia, como opresión, como desigualdad y en últimas, como gestores que negamos la constitución de lo humano desde las capacidades plenas. De igual manera, nuestro escenario meso está plagado de procesos de control y de poder, así lo encubramos con discursos ideológicos contestatarios y en ocasiones transformadores. Por ello, el cambio de la vida implica también la constitución de nuevas institucionalidades y dinámicas en los cuales los procesos deben ser pensados para ser construidos en comunidad.

Y el tercer escenario de lo macro, en donde siempre intentamos resolver los asuntos de la política y de la economía con un horizonte de toma de poder, encuentra también la necesidad de reconstruir ese escenario en coherencia con los dos anteriores, logrando articular las luchas antisistémicas con nuestra subjetividad y con los escenarios locales y territoriales en los cuales se ejerce la resistencia. Por ello, lo alternativo de estos tiempos se comienza a construir en el sentido de la cita con la cual doy inicio a este texto, a partir de múltiples caminos en los cuales el poder y el poder alternativo es una construcción que debemos labrar día a día en una lucha con nuestra subjetividad y con la manera cómo reproducimos esas formas de control y de poder en los procesos y en las organizaciones, así discursivamente las llamemos “revolucionarias” o más modestamente, progresistas.

Este ejercicio de reconocer lo diferente, lo diverso, la integralidad del mundo y la manera cómo al negarlas reproducimos opresiones y formas de poder que van por nuestra subjetividad reproduciendo relaciones sociales de control y de poder, están a la base de estas nuevas formas alternativas que comenzamos a buscar, como base sobre la cual se busca refundar la democracia y transformar el campo emancipador, en cuanto lo alternativo mismo va a vivir una reconfiguración en nuestros escenarios y campos de actuación, y a la manera de un acordeón, mueven una melodía en la que están entrelazados lo micro, lo meso y lo macro.

Múltiples procesos de lucha librados en nuestro continente por muy diversos sectores, nos van mostrando que es posible que ellos estén haciendo en nuestras realidades, con actores concretos, estos cambios. Revisemos algunos que nos muestran indicios de que hoy esas nuevas formas están emergiendo en medio de los múltiples conflictos en donde se entremezcla lo nuevo y lo anterior emergiendo todas estas maneras como intentamos construir esos caminos para dar forma a otros mundos posibles. Dejamos los siguientes diez lugares como indicios para ser profundizados y discutir en esas nuevas maneras de luchar, la emergencia de esos otros tiempos y espacios que nos dan pistas, no como lugares puros, sino como lo dice Negri, esa nueva cartografía está aguardando a ser escrita, o realmente está siendo escrita hoy con las luchas, deseos y resistencias de la multitud:

  1. La internacional de la educación frente a la propuesta de despedagogización planteada por el STEM y las políticas de los organismos multilaterales agenciadas especialmente por el Banco Mundial y la OCDE, ha planteado construir movimiento pedagógico como una de las maneras más claras para enfrentar el neoliberalismo en estos tiempos, y vienen promoviendo el diseño de una estrategia para ello, lo cual ha generado la construcción de proyectos educativos y pedagógicos alternativos (PEPAs).
  2. El congreso de los pueblos indígenas celebrado en Guatemala en el 2012, plantea la necesidad de construir un proyecto de educación propia, recogiendo las experiencias de distintos lugares de América Latina, la cual va a estar basada en sus cosmogonías, en la ley de origen y en sus epistemes. Estas luchas han llevado a que hoy existan en América Latina, 38 universidades indígenas, rompiendo el patrón homogeneizador de estándares, competencias y derechos básicos del aprendizaje, exigiendo una relación entre conocimiento científico y conocimiento propio.
  3. En Brasil, el movimiento Sin Tierra ha planteado una profunda crítica a la educación rural, mostrando cómo con ese nombre se esconde una sociología de lo rural que ha tenido consecuencias nefastas sobre los imaginaros culturales de los campesinos, colocando la ciudad como el único referente de vida bajo las formas de progreso y modernidad, y para ello propone la educación del campo.
  4. Los bachilleratos populares en la Argentina, los cuales, a partir de las tomas de fábrica y la falta de escolaridad para los sectores populares, plantean una organización escolar que sea capaz de recoger a las personas que no tienen la posibilidad de vincularse al sistema formal, plantea un proyecto curricular desde la educación popular que reorganiza el sistema educativo para la media.
  5. El movimiento internacional de Fe y Alegría, de origen cristiano católico, ha planteado una recuperación del proyecto de educación popular y lo ha colocado en un horizonte de capacidades, exigiendo la organización de los currículos de una manera integral, que a la vez que da respuesta a las comunidades que atiende, pedagógicamente realiza un planteamiento de capacidades (fundamento de lo humano), habilidades, desarrollo del ser en la cultura, competencias, saber hacer transformador en los contextos, cuestionando una mirada solo centrada en el homo faber.
  6. El movimiento de los pingüinos en Chile, desarrollado en el 2006 como un movimiento estudiantil que logra derogar la ley (LOCE), la cual era el modelo para el Banco Mundial y tenía un carácter demostrativo de que sus reformas eran posibles. Este movimiento luego tiene sus desarrollos en la universidad y en la lucha por su carácter derivó en las conquistas de la gratuidad de ella, que al salir graduados, y unirse al magisterio, se convierten en una savia para cuestionar al colegio de profesores, el estatuto sobre el cual se basa, y en algunos casos da forma a movimientos por otra educación y otro estatuto del maestro y la maestra.
  7. En México, la reforma educativa y la organización de un currículo único nacional es enfrentada por dinámicas que se venían moviendo en algunos estados por construir currículo con particularidades e identidad propia desde los contextos culturales, siendo los dos más reconocidos los del PTO en Oaxaca y PDECEM en Michoacán.
  8. En Ecuador, en los inicios del gobierno de Correa, se organizó el proyecto Yachay (la ciudad del conocimiento), el cual buscaba construir una ciudad en donde el centro fueran las transformaciones que se viven en el mundo de la tercera y cuarta revolución productiva ligada a los saberes ancestrales. Luego, derivó en una visión moderna del conocimiento, pero en sus fundamentos es posible reconocer esas relaciones y el reconocimiento de esas distintas formas de conocimiento que dan pistas importantes para la redefinición de la idea de calidad.
  9. En Bolivia, la ley de educación 070 Avelino Siñani y Elizardo Pérez muestran cómo es posible construir un proyecto educativo nacional que a la vez que enfrenta las políticas internacionales construye desde lo propio. En ese sentido, su currículo está basado en el Buen Vivir, Vivir Bien, y el reconocimiento de las 36 nacionalidades que constituyen el estado boliviano. Esto llena de contenidos nuevos la ampliación de la idea de derecho a la educación y la disputa por su sentido social colectivo.
  10. El paro del magisterio colombiano del año 2017 mostró en su dinámica la emergencia de algunos de esos nuevos elementos, desde los cuales la lucha misma va mostrando caminos para reformular la lógica y la acción sindical, así como esas otras maneras de entender el derecho a la educación y de lo público en la globalización, y cómo hoy hay que disputar los sentidos por la manera cómo se están construyendo la educación y la escuela. A manera de pistas para que los dirigentes encaucen la acción, entre sus principales elementos estarían: [11]
    1. La política en el pliego: volvimos a un planteamiento donde un gremio se hace responsable de los asuntos de la sociedad.
    2. Emergen nuevas formas de construcción de lo político popular.
    3. Visibilizó la contrarreforma educativa por decretos y su proyecto de calidad.
    4. Emergen otras maneras de organizar las comunidades.
    5. La glocalización y la territorialización del control del capital en la escuela se hizo visible.
    6. Los dos estatutos profesionales que dividen al magisterio se encuentran en la lucha.
    7. La paz como un asunto de lo político-pedagógico.
    8. El asunto del trabajo inmaterial como central a la sociedad de estos tiempos.

Pudiéramos seguir mencionando aspectos y experiencias, pero desbordan las cortas páginas de este escrito; sin embargo, existen muchos indicios de que la reconfiguración de la escuela, de la pedagogía, del oficio del maestro y la maestra se está llevando a cabo en un ejercicio donde también se reconfigura la idea de educación pública, gratuita, científica y de calidad para estos tiempos. Y allí una maestra y un maestro capaz de trabajar ciencia y tecnología de punta en las particularidades de nuestros contextos socioculturales, se convierte en actor central de la sociedad de estos tiempos, a la vez que reorganiza la escuela y la acción colectiva.

Es la oportunidad histórica de que los dirigentes del magisterio asuman con grandeza histórica la reconfiguración, no solo de la escuela y de la educación como un compromiso con la sociedad, para que forme seres humanos integrales y emancipados, sino con el movimiento social en su conjunto y aprovechar las ganancias para iniciar una marcha interna para construir las bases de un movimiento sindical del siglo XXI, que a la vez que lucha por la sociedad luche internamente por una estructura organizacional que hace los aprendizajes propios de un cambio de época y los aplica sobre su propia dinámica.

Como todo camino nuevo, éste está lleno de laberintos y lugares que se ofrecen como alternativa que, por momentos, nos pierden, pero es algo propio del nomadismo de estos tiempos. Acá vuelve el asunto central para la vida colectiva, de construir una dirección que, más allá de personalismos, sea capaz de aprender de otras fuerzas sociales y políticas.

Esta capacidad de reconocer otras experiencias y de mostrar esa manera cómo lo común es una realidad en la organización social y magisterial, iniciando rupturas con esas formas de control molecular propias de ese pasado de una política de “cuadros”, y gestando formas de acción colectiva más incluyentes con las organizaciones sociales, en donde también el poder capitalista reproduce en las luchas internas de sus aparatos gremiales y políticos su control, construyendo las viejas relaciones sociales de dominación a pesar de los discursos críticos de sus dirigencias y militantes. [12]

Esa conversación, para construir lo común como tarea colectiva, irá desatando esos nudos de las organizaciones y construyendo un ejercicio colaborativo que desde lo más interno va posibilitando esas nuevas relaciones y formas de vida en el quehacer cotidiano y en las estructuras de los movimientos, que muestran los nuevos encuentros entre redistribución y reconocimiento.

Emerge con fuerza propia el nuevo horizonte emancipatorio que desata burocratizaciones y controles políticos de aparatos, para hacer posible la emergencia y la invención de otras formas y procesos que avizoren los caminos para la refundación de la democracia, también y desde las organizaciones sociales populares, la potenciación de nuevos actores y la cualificación de las agendas para acompañar protestas con propuestas.

Esto va a significar un giro para garantizar que va a existir desde la reestructuración y organización una reapropiación colectiva de la política como consustancial al ejercicio gremial y lo político pedagógico fundamento y expresión propia de lo gremial del magisterio. Ello nos permitirá articularnos para participar activamente en la reconstrucción de lo público desde lo popular y de esos patios interiores de la democracia que es nuestra subjetividad, convirtiendo en actores a los afiliados y a los grupos de pobladores y otros procesos con los cuales construimos lo común.

Abrir ese nomadismo organizativo y político para construir esos nuevos indicios del camino exige romper lo que hasta ahora se ha entendido como la “solidaridad de gremio” y abrirnos a reflexionar y a escuchar los cuestionamientos en un ejercicio de diálogo-confrontación de saberes-negociación cultural, para iniciar y construir no solo las búsquedas del tránsito, sino las alertas que tratan de darnos señales de los problemas que encontraremos, buscando dejarnos en el corporativismo, el gremialismo, el maximalismo o un politicismo teórico que no tiene implicaciones en la vida de las comunidades, las escuelas y la organización.

Pistas iniciales para buscar las nuevas formas sindicales

Este camino recorrido nos muestra que son tiempos maravillosos que nos invitan a recrear teorías, prácticas, organizaciones, y nuestras vidas, en cuanto construir otros mundos requiere replantear elementos que siempre han operado como verdades cerradas en nuestras vidas, en nuestros comportamientos y la manera cómo la condición de cambio constante de este momento histórico nos hace nómadas. Por ello permítanme plantear, no en términos de verdad sino en término de reflexiones provocadoras para conversar, y entre todos construir colectivamente esas nuevas maneras de organización. Unos enunciados de temas iniciales que me parecen sustanciales para la discusión y para darle forma a eso que queremos construir en el día a día de unas organizaciones sindicales y populares que sean capaces de expresar e implicar a los actores del mundo que se constituye en este cambio de época.

  1. El mundo de la globalización en condiciones de cuarta revolución productiva. Cada vez más se constituye a partir de profundas transformaciones de las formas del trabajo, mostrando infinidad de grupos precarios, parados, y underclass, [13] en donde la expropiación y explotación capitalista no pasa en forma privilegiada por el salario, sino que existe una expropiación directamente al conjunto de la comunidad, haciendo que el trabajo asalariado sea una de las bases de la sociedad, pero no la única.
  2. El reparto de la riqueza que siempre ha centrado las luchas, hoy nos coloca que esa repartición como reivindicación va más allá de la sociedad salarial, lo cual implica unas reivindicaciones que se constituyen de otra manera y que son ampliadas para dar respuesta a una estructura territorializada, que funda las nuevas maneras de lo comunitario y lo colaborativo en lo glocal donde se une lo gremial y es reelaborado en las luchas de redistribución, reconocimiento y reexistencia.
  3. Mirar el mundo del sindicalismo no solo en el trabajo, sino más allá del trabajo, significa pensar esas situaciones relacionadas a la idea del trabajo socialmente necesario e incluir aspectos como el medio ambiente, las relaciones jerárquicas, la diferencia, la diversidad, el género, las opciones sexuales, y saber impulsar formas de lucha adecuadas a cada dimensión y momento.
  4. Las formas organizativas tienen que ser transformadas radicalmente para evitar que las nuevas formas de control y dominación se apoderen con un señuelo modernizador no solo de la sociedad, sino de las mismas organizaciones que plantean luchar por su transformación, pero que en el ejercicio de sus prácticas cotidianas organizativas mantienen el control tradicional que impide la refundación con un discurso ideológico progresista que confunde a sus miembros.
  5. La profesionalización de la acción sindical ha llevado a reproducir las formas políticas de cuadros, en la cual la dinámica es llevada desde ciertos liderazgos que reproducen el esquema clientelar, generando una pasividad de los afiliados, que al no estar organizados en el día a día y en sus diferentes entornos escolares, comunitarios y de identidad pedagógica, lo cual implica construir otras formas organizativas, más allá de lo gremial clásico (reticular), siempre delegan en los otros que gestionan para ellos, haciendo muy lenta la generación de relevo.
  6. Las subjetividades rebeldes deben ser reactivadas en la vida de los sindicatos, en cuanto no hay materialidad organizativa y de vida colectiva que no esté mediada por los discursos y las prácticas correspondientes para poder poner en marcha las formas de subjetividad que cuestionan y que se colocan en un horizonte de transformar sus vidas. En ese sentido, es necesario articular todos los sujetos de la vida sindical a formas organizativas que van más allá de lo social y político en su entendimiento clásico, señalados anteriormente, y que deben ser reinventadas en lo micro, lo meso y lo macro para darle vida a esa otra organización para estos tiempos.

Son muchos elementos más, pero el límite del tiempo y el espacio no permiten extendernos. Sin embargo, estos seis elementos abren las puertas para una reflexión de más largo aliento que nos permitan, entre todos y todas, conversar e ir cuestionando la manera cómo hoy se transforman y se re-crean las nuevas formas de la organización de los movimientos, para hacerse vigentes en el siglo XXI coherentes con las transformaciones epocales. Si observamos con detalle las diez experiencias reseñadas atrás, son ya las luchas que muestran esas búsquedas alternativas en las cuales podemos ir encontrando huellas para nuestra marcha.

Por ello, la pertinencia se vuelve central a los trabajadores de la educación, porque nos colocan un marco de sentidos para estos tiempos con los cuales orientamos la acción educativa y pedagógica, en cuento en él están presentes el proyecto de ser humano, de sociedad y de hombres y mujeres conformándose en la diversidad y en la diferencia, y la manera cómo la pedagogía va a ser la expresión concreta en el acto educativo de esos entendimientos mayores de lo humano, la naturaleza, la ciencia y la sociedad, en el proceso educativo que realizamos todos los días.

Lo más complicado en este tiempo frente a un proyecto que homogeneiza la educación y construye su entramado de calidad con un discurso técnico y de gestión gerencial empresarial, lo cual exige poder reconocer la especificidad en esa tensión que hoy nos debe hacer ciudadanas y ciudadanos del mundo, pero hijos e hijas de la aldea, y esto es darle lugar, en forma urgente, a una reflexión de lo propio, cómo desde acá, desde el sur, nos inscribimos en el mundo de la cuarta revolución industrial.

Un pensador boliviano ha llamado a esto reconocernos viviendo en “sociedades abigarradas”, donde muchos de los elementos que constituyen nuestros discursos básicos de izquierdas y derechas deben aterrizar en lo particular de nuestras formaciones sociales. Entonces, pensar la pertinencia tiene consecuencias profundas sobre los discursos que hemos usado y seguiremos haciéndolo para caracterizar la sociedad de este tiempo, es decir, son tiempos de imaginación para volver a construir explicaciones desde nuestras formaciones sociales para dar lugar también a esa escuela que busca sentido desde lo profundo de nuestras identidades, porque como bien decía el maestro René:

“Si se dice que Bolivia es una formación abigarrada, es porque en ella no solo se han superpuesto las épocas económicas (las del uso taxonómico común) sin combinarse demasiado, como si el feudalismo perteneciera a una cultura y el capitalismo a otra, y ocurrieron sin embargo en el mismo escenario… verdaderas densidades temporales mezcladas, no obstante, no solo entre sí del modo más variado, sino que también con el particularismo de cada región, porque aquí cada valle, es una patria en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un modo particular y hablan lenguas y acentos diferentes, sin que unos ni otros puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. En medio de tal cosa ¿quién podría atreverse a sostener que esa agregación tan heterogénea pudiera concluir en el ejercicio de una cuantificación uniforme del poder?”

René Zabaleta [14]


[1] Ponencia presentada al Séptimo congreso nacional de educación alternativa CNTE. Ciudad de México, 14-15-16 de diciembre, 2017. Elaborada sobre la base del artículo Luchar, aprender, para construir los movimientos… para volver a luchar. Publicado en la Revista Educación y Cultura. Bogotá. FECODE. 2017, que hace parte de mi libro de próxima publicación: Las escuelas de las globalizaciones en el siglo XXI, reconfiguraciones y disputas, en Ediciones Desde Abajo

[2] Negri, T. y Hardt, M. Imperio. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2001.

[3] OIT. Informe 2017.

[4] OXFAM. Informe Oxfam 2017: desigualdad y concentración mundial. Londres. Oxfam. 2017.

[5] Para una profundización sobre este tema se puede acceder a videos y documentos en la internet, por ejemplo, ver https://www.youtube.com/watch?v=4ipk3dWsrXE

[6] Ravitch, D. Vida e morte do sistema educativo norteamericano. Porto Alegre. 2014.

[7] https://www.mecd.gob.es/dctm/revista-de-educacion/articulore278/re2780800504.pdf?documentId=0901e72b813c3085

[8] Jiménez, C.; Puello, J.; Robayo, A.; y Rodríguez, M. Lo común. Alternativas políticas desde la diversidad. Bogotá. CEDEPAZ – Planeta Paz. 2017.

[9] Ver el discurso de Hugo Morales ante la Unión Europea

[10]

  1. la verdad como esencia (en lo religioso, en lo político, en lo científico)
  2. interpretación dicotómica del mundo (lo propio, lo bueno, lo otro, lo negativo)
  3. cosmovisiones totalizantes (interpretaciones correctas)
  4. la reducción del conocimiento a procesos racionales
  5. el desacuerdo como enemistad negando la diferencia
  6. la patriarcalidad como enunciación y acción
  7. la naturalización de la segregación, discriminación y exclusión
  8. el ascenso social y cultural como meta de vida

[11] Para profundizar, remito a Mejía, M. R. (2017). Luchar, aprender para construir los movimientos y volver a luchar. En: Revista Educación y Cultura. No.121. Páginas 21 a 26. Bogotá: Revista de FECODE.

[12] Santos, Boaventura de Sousa. (2018) Izquierdas de todo el mundo ¡uníos! Bogotá: Desde abajo.

[13] Lorey, I. (2016). Estado de inseguridad. Gobernar la precariedad. Madrid: Traficante de sueños.

[14] Zabaleta, R. Las masas en noviembre. En: Bolivia hoy. México. Siglo XXI. 2014. Página 17.


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